Cuando el mundo sabe que traes en la panza una niña, inmediatamente la llaman ¨princesa¨ y los diminutivos están a la orden del día, además de forzarte a la hegemonía de rosado que las estereotipadas tiendas ofrecen casi exclusivamente para -mínimo- los primeros 12 años. Llevamos ya 9 meses de esto...En mi niñez, aunque a mis papás se les caía la baba con su ¨princesa¨, me festejaban más por ser inteligente que por bonita, aunque me dejaban saber que también tenía yo mi gracia. Me dieron un jardín para jugar con perros de verdad y un montón de cuentos con cassette -de un lado la narración en español, del otro en inglés- en vez de muñecas para practicar la maternidad.
Y yo he de admitir que te escribo esto para exorcisarme el miedo de que el entorno te quiera convencer de que ser una ¨princesita¨es lo máximo: nada más falso. Siempre sometidas a reglas absurdas impuestas por alguien más, que cree tener autoridad sobre ellas para manejar sus vidas según lo que dicte el protocolo o las expectativas del resto. Obligadas a verse, decir, obrar y soportar lo que su etiqueta dicta, lo que me mata del concepto es la falta de opción.
O sea, si te gustan los vestidos, los galanes, la banda sonora, las virtudes, los paisajes, los castillos o la animación multimedia que rodea a las chicas Disney, que así sea: todas hemos pasado por esa etapa y yo sabré respetarla, por más rosada que sea. Pero también que sepas que no tienes porqué seguir los modelos en los que la protagonista por ser buena se carga todo el sufrimiento en silencio, que es mejor ser pasiva que activa, que hay que continuar la tradición y que si eres bonita también eres boba (o debes actuar como tal). Y luego quisiera mostrarte que al escoger llevar las riendas de tu vida de manera coherente serás feliz construyendo tu propio reino, en el cual habrán muchos más colores que el rosado: yo espero que una niña como tú crezca para ser una mujer que se tome el mundo de frente, por los cuernos, y que si no se deja, que sea por los cojones, como la princesa Leia de La Guerra de las Galaxias. He dicho.
Te amo: mamá.
