Lilypie Second Birthday tickers

sábado, 31 de diciembre de 2011

Abriendo los ojos a los regalos verdaderos de la navidad

La navidad es mágica cuando una es chiquita. Este año reviví mis navidades infantiles a través de tu experiencia participando activa y concientemente del festejo.

Todo empezó con una circular de tu guardería. Decía que debíamos preparar un paquete con un libro, un juguete y alguna prenda de vestir para que los alumnos entreguen a Papá Noel, quien en este festejo recibía y no daba regalos. Él a su vez los repartía a niños con menores posibilidades. El concepto, como todo lo que viene de "Morning Star Montessori", me encantó.

Así que empecé a hablar de la navidad como celebración en casa, saqué nuestros arbolitos y tú los decoraste sin dejarme meter mano, apropiadísima del asunto.
Siendo una familia pequeña, para que te familiarices con los elementos festivos de la época, comenzamos a ir a centros comerciales vestidos para la ocasión. Árboles llenos de luces y bombillos, Santa Claus en estatuas, carteles, en vivo y en directo.


Mi idea era que no veas a Papá Noél así de golpe en la guardería y te fueras a asustar, al fin y al cabo yo de chiquita adoraba a Chapana en la Tv y cuando vino a animar una fiesta de cumpleaños a mi casa no quise seprarme de mi papi de la impresión. Para el día de la entrega de regalos la directora de la guardería me dio chance de ir a tomar fotos para entregarles una a cada padre de familia con los reportes de fin de año. Yo le había preguntado si podía asistir y me dijo que no porque sino se le armaba un gentío, pero cuando necesitó fotógrafa me llamó y yo encantadísima de presenciar tu primer encuentro con Santa Claus. Todo salió bien, de hecho quisiste ser primera en irle a dar el paquete, pero para la foto saliste con cara de cédula de identidad, ¿qué habrás estado pensando?


Luego llegó el fin del año lectivo a inicios de diciembre. Entre tus trabajos vino tu primera tarjeta para esta temporada festiva, que puse conmovida junto al árbol, y que luego estuvo flanqueada de la que nos llegó de mi amiga Xime Basabe desde Toronto y de mi Tío Yoyo desde New York. Mandamos a Ecuador las primicias de tus obras de arte junto con tu primera foto escolar a los abuelos y las tías. Fuimos a tu primer concierto de navidad donde me descosí llorando hasta por los guambras que se "graduaban" e iban a primaria. Pensé que ya ése era el pico de las emociones fuertes del día hasta cuando abrí el sobrecito que tu profesora, Grace, me entregó. Leí que estabas lista para subir del grupo amarillo al verde cuando la escuela reabriera en enero. "Emocionalmente madura, independiente e intelectualmente preparada" fueron las palabras exactas. Tuve un vacío en la boca del estómago que me duró todo el mes: una mezcla letal entre la satisfacción de que no sólo es mi orgullo materno el que te ve brillante y avesada sino también la evaluación formal de tu guardería, y el susto de que te me crezcas así de golpe que por pilas te suban de nivel y termines siendo la menor de la clase. Invité extraoficialmente a la profe y su asistente a almorzar un posole mexicano que me quedó delicioso y aproveché para interrogarles sobre las destrezas que debías dominar para pasar al siguiente nivel: esto de ser una madre involucrada requiere mucha lectura, harta pregunta y presta participación. El shock se me fue pasando al darme cuenta, una vez más, que siempre tú me llevas la delantera y que era yo quien no estaba preparada para que mi pequeñita no cumpla un año completo en su primer ciclo de educación formal, que era lo que yo esperaba, sino que en dos períodos estés ya al otro lado lista para lo siguiente.



En una de esas visitas al centro comercial, núcleo de la vida pretoriana a falta de espacios públicos que se puedan disfrutar sin la sombra de la delincuencia, te me soltaste y fuiste directo a la zona donde habían unas hadas que pintaban las caritas de los niños. Te pusiste a la fila solita y yo me quedé observando a la distancia a ver qué pasaba. Cuando te tocó el turno, autorepresentada y dueña de tí misma te encaramaste al banquito y le dictaste los colores que querías al hada lila con azul. Nunca te he visto más quietita, siguiendo las instrucciones para que cierres los ojos y hagas puchero para pintalabios. De hecho, esta aparentemente inocente experiencia fue la introducción al maquillaje que no esperaba yo en mucho tiempo: andas poniéndote crayón en los labios y hasta polen en los párpados, lo que sea que tenga color, desde ese día se aplica a la cara según tú. En fin, volviste toda guapeada a mostrarme la hazaña y me dijiste que querías ir a ver a Father Christmas, como le llaman acá. Él quedó prendado, te abrazó y estaba alistándose para la foto de rigor del kiosko hasta cuando tuve que prometer que volveríamos a falta de plata en efectivo. Pasaron un par de días y tú repitiéndo que querías ir a ver todos estos personajes encantados. Otra vez pasamos por las hadas que ya se sabían tu nombre, la fotógrafa de Papá Noél te apodó "the doll" y así se refirió a tí delante de todo el resto de la clientela que no tuvo tanto halago para sus hijos. Esta vez ya saliste cacheraza en la foto porque además el tema del regalo te quedó gustando y más aún si venía con chocolate auspiciado por Lindt. "Jingle bells" es tu nueva canción favorita, saludas a cualquiera que se te cruce con un "merry christmas and happy new year" sacando sonrisas por doquier y cualquier amasijo de plastilina, piedrita o pintura lo regalas con cariño diciendo "this is a present for you, there you go!" con el respectivo beso y abrazo. Nos iluminaste esta navidad que nunca se borrará de mi memoria como la más feliz de todas, en estos primeros 33 años de mi vida.


Y esa felicidad la compartimos con Catherine, la señora que trabaja en casa, y su familia, a quienes invitamos para el almuerzo de navidad que preparamos. Jugaste a la par con María de 11 y Keneliwe de 9 en el trampolín y la piscina que llené de burbujas para gozo de ustedes, además de cuidar amorosa a Sophie, la bebé de 10 meses en honor a la cual nombraste a tu muñeca negra que te regaló la Ouma Julia.


Gracias a la vida por el mejor regalo del universo, ¡tú en nuestras vidas!

miércoles, 30 de noviembre de 2011

4o Piso - La cuarta Decada 2001 - 2011

A partir del 2002 de vuelta al Ecuador... cerre capitulos pasados... abri nuevos... llego tu mami... aprendi a conjugar en plural... nos juntamos... nos sumamos... nos trasteamos al otro lado del Atlantico, llegaste tu en Pretoria... en agosto del 2009 y hemos aprendido de apoco a disfrutar de las cosas simples y sencillas de la vida...



2001.     Georgetown y el programa de maestría fueron una experiencia de deseo y hastío. El sistema gringo de educación es espectacular – sesgado siempre hacia el capitalismo, consumismo, individualismo y la competencia en lugar de la cooperación pero con una infraestructura de envidia! Realmente te dan ganas y deseos de estudiar y mejor aun si te pagan por hacerlo. Y claro, hastío, porque dos años de vivir en ese medio fue suficiente. Especial fue también porque viví con un gran tipo como Eric Greenwald. Aprendí de él lo complejo y lleno de contradicción que es vivir en los Estados Unidos de Norteamérica. Estoy convencido que lleve a su vida parte del calor y felicidad latina que tenemos los sudamericanos. Así el 2001 pude cerrar varios temas pendientes… viaje a México a darle el último adios a una relación lejana que funcionó mientras duró el suspiro que nos junto; me libere de un pesado equipaje que llevaba por años con el abuelo Patricio, y finalmente, empecé a encontrar las razones de vida que me dejarían volver al Ecuador a finales del siguiente año: familia, amigos, paisajes, comida.
2002.     Desde el atentando de las torres Gemelas y el Pentágono en septiembre del año anterior cada día que pasaba se sumaban más razones para entender lo ciego, sordo y mudo que el orgullo yanqui puede ser. Las experiencias en la OEA, Banco Mundial y BID no hicieron más que dejarme entender que jamás buscaría ser un burócrata de las multinacionales del desarrollo que juegan a perennizar  la pobreza del mundo.
2003.     Luego de siete años volví al Ecuador con 28 cajas de libros, 2 maestrías, 3 idiomas,  3 continentes recorridos, una laptop, 22 mil dólares en deudas, 3500 dólares en el bolsillo y una novia cuyo abolengo me hizo enfrentar con una realidad social descomunalmente abrumadora y desconcertante…  Decidí vivir donde solo unos pocos se aventuraron: el centro de Quito, en un departamento tipo suite con la vista más linda que te puedas imaginar del centro de la ciudad. Este espacio además de bello se convirtió en el punto de desmadre y farra más desenfrenada que te puedas imaginar rodeado de fotógrafos, productores de cine, actores, actrices, desvelados. ¡A mis 32 años volví a mis andanzas de los 20! ¡Pero a la N potencia!
2004.     Desde mediados del año anterior venia involucrado con un proyecto de la Cámara de Comercio de Quito y Guayaquil e Industrias de Pichincha llamado Pacto Social y Económico. Una idea interesante cuyo único interés para las Cámaras resulto ser el sustentar un discurso vacío de responsabilidad por la sociedad a través de un ideario construido en unas mesas de trabajo supuestamente nacionales… supuestamente multiétnicas y multietarias… La verdad fue una movida política de las Cámaras que duró lo que duró el interés de los empresarios por poner dinero en algo que no iba en la dirección que ellos querían dirigirla… Por otro lado de Georgetown traje al país un grupo de trabajo que lo llamamos “Jugando a ser Quito” cuya finalidad era la de involucrar a la gente, a través del internet, en la construcción de propuestas y alternativas de soluciones a varias situaciones incomodas que vivía la ciudad de Quito bajo la alcaldía de Paco Moncayo. Así conocí a varios activistas políticos y miembros del Foro de la Juventud, Agenda 21, Ecuador 2020 y Fundación Esquel. En septiembre de este año luego de una larga farra desenfrenada de cuatro días sin parar… desperté triste, solo y vacío… ese día deje de tomar, de fumar y de farrear…  El 12 de septiembre creamos la Ruptura de los 25, movimiento político de izquierda progresista, con el que caminaré y construiré camino al andar el resto de la década... Y en la tarde del martes 2 de diciembre en la Plaza de las Américas conocí a la mujer que cambio dos de mis principales principios de vida hasta ese entonces (unión libre y no hijos). Con ella, la Ratatoille Gallegos, te creamos. Con ella departí los primeros encuentros de nuestra relación vía telefónica – ella en Quito y yo en Galápagos durante diciembre 2004 y enero del 2005
2005.     El Pacto Social murió… …y a la par nació Consuesquel.  Empresa inventada por Esquel para crear una consultora de servicios sociales que compita con otras ONGs pero al mismo tiempo contra ellos mismos para hacer plata que financie a la misma Esquel. Como te imaginarás esta vaina no duro ni un año. Y con este capítulo cerré la vida de las ONGs convencido que su negocio también es el de perpetuar la pobreza y el desarrollo… si se acaba no sobreviven. Así que monte mi propia empresa de consultoría en Responsabilidad Social Corporativa – Impacto Social – convencido de que era posible apoyar al sector privado a que vean más allá del negocio puro y duro… de que consideren el trabajo con la comunidad, por el ambiente y con sus empleados como una inversión y no un gasto… Este año fue duro duro… me encontraron dos hernias a punto de reventarse en el cuello y luego del cierre de Consuesquel entre en una depresión profunda que se alargo por un par de meses hasta que tu mami me ayudo a salir apunte paciencia y amor… Cosa nada fácil tomando en cuenta que este año decidimos empezar a vivir juntos… cosa que a tus abuelitos maternos no les gusto nada nadita… aunque respetaron la decisión. El depar de la Galápagos se convirtió en bastión de la Ruptura tanto para las primeras reuniones de grupos de trabajo como en el proceso de marchas y reclamos contra el Gobierno de Lucio que finalmente terminamos por botar! Este año conocí Pretoria en Sudáfrica sin ni siquiera olérmelas que tres años mas tarde viviríamos ahí.
2006.     Todo lo bueno tiene su fin… Decidimos con la mami dejar el depar del Centro (siempre quisimos comprarlo pero el dueño estaba completamente loco y pedía una millonada que era imposible pensar en comprarlo) y el abuelo Patricio nos presto una suite en su casa de Nayón… Fue un cambio maravilloso, porque casi casi era como vivir en el campo pero al mismo tiempo estábamos a 15 minutos de Quito. Además de poder estar cerca del abuelo Patricio y del tío Martin… de la casa de la abuelita Paquita y del Oupa Pico y Ouma Julia. Tres hechos marcaron mi vida este año… empecé a correr como parte de mi proceso de rehabilitación del cuello – madrugando todos los días a las 5am! Me involucre en el desarrollo de una franquicia ecuatoriana llamada HUPS cuya creadora, la Fer Riofrio, me permitió disfrutar y divertirme como niño literalmente del trabajo que hacíamos. En Junio empecé a trabajar en el sector público en un proyecto del CONAM de reforma del Estado… esto junto con la campaña presidencial con un candidato de izquierda hizo del año uno políticamente prometedor para el futuro que nos deparaba…
2007.     La Mami se gano una beca para estudiar un semestre en Georgetown… Así que decidimos separarnos para que viva esa gran experiencia… Por mi lado, la Senplades (Secretaria Nacional de Planificacion y Desarrollo), que absorbió al Conam, me permitió seguir vinculado de manera más profunda en el sector público y darme los elementos necesarios para convencerme de la importancia que es trabajar como servidor público – de lo gratificante que puede llegar a ser estar en este sector y del compromiso que significa con el país y su gente – a pesar de que la gran mayoría de gente piense lo contrario. Este año hubo un giro grande en mi vida al decidir con tu mami a su regreso de Washington DC que queríamos formalizar nuestra convivencia. Así que nos casamos por la ley en una súper chévere ceremonia muy simple con rica comida y 25 invitados de lujo y muy queridos en el Parque Botánico a media mañana del miércoles 15 de agosto… Cerré el año enfrentándome con la durísima realidad de la vida en frontera norte del Ecuador al hacerme cargo del Plan Ecuador… No te imaginas como era esta zona en esos tiempos – ojala cambien para cuando leas esto – a lo largo de los casi 600km de frontera con una Colombia embarcada en una guerra civil desde hace mas de 50 años entre grupos paramilitares, grupos irregulares, ejercito que por supuesto afectan a toda la población predominantemente pobres en los dos países… este tiempo fue de mucho estrés… mucho conflicto… mucho miedo… y fue la primera vez desde que entre al sector publico que pude enfrentar la frustración de la ineficiencia pública: siete jefes en 8 meses… ni un centavo real para trabajar y verdades a medias que el gobierno ofrecía a través de un Plan Ecuador incapaz de hacer nada real con la gente de la región y para rematar un grupillo de consultores ecuatorianos trabajando para la USAID – la cooperación gringa – que se reían en silencio y en nuestras caras de nuestros esfuerzos desesperados romper su presencia e influencia a punte dólar en toda la región…
2008.     ¡Cuatro años más para llegar a los 40! Si algo hemos hecho con tu mami ha sido viajar por el Ecuador… Hemos recorrido prácticamente todo el país juntos con excepción de tres provincias: El Oro, Zamora Chinchipe y Galápagos. Yo tengo el privilegio de conocer todas aunque me falta mucho mucho territorio por visitar aun. Este país, mi pequeña, hay que caminarlo, hay que tocarlo, hay que comerlo y sentirlo con cada uno de tus cinco sentidos y en cada poro de tu piel. Quizá por esto el Huirasinchi ha sido una de esas oportunidades de llegar con tu mami a rincones que jamás nos hubiésemos imaginado llegar… ¡El Ecuador, mi vida, es un país inconmensurablemente hermoso! ¡Y cuando tengas edad, y si quieres, te llevare hasta la cumbre del Cotopaxi para sentarnos y llorar juntos de felicidad admirando la belleza de tierra infinita que tenemos! Saturado del Plan Ecuador pase a trabajar con la querida Susana Cabeza de Vaca, una de aquellas profesoras que creyeron en mí en la universidad y que ahora estaba de Ministra Coordinadora de la Producción del país. La Mami se gano otra beca para hacer un programa de tres meses en Lima, Perú  entre septiembre y diciembre y ¡adivina qué! En una de sus escapadas al Ecuador para vernos por unos días cortitos trabajamos durisísimo para darte vida… tuvimos el privilegio de que nos escojas como taitas en esos días… ¡No te imaginas lo que fue la conversación por skype con la Mami cuando me conto que estaba embarazada! ¡Con los ojos de la mami hechos “mote” llamamos a cada uno de los abuelos a contarles la novedad de tu llegada en julio/ agosto del año siguiente! Pero esta no fue la única noticia que nos cambiaria la vida… el día de mi cumpleaños me llamaron por teléfono a decir que para enero del 2009 debíamos irnos a Sudáfrica para abrir la Oficina Comercial del Ecuador en el continente prieto.
2009.     Salimos para Sudáfrica el 31 de enero! Siete años después de regresar al Ecuador estaba nuevamente alzando alas pero esta vez acompañado de tu mami que te llevaba calentita en la panza. Llegamos a la tierra que te vio nacer el 1º de marzo a la 1am… nos hospedamos en un hotel chiquito muy lindo cuya dueña termino siendo una de nuestras grandes amigas y en el transcurso de una semana habíamos encontrado la casa donde viviríamos los siguientes dos años…  Fue un año excepcional… ¡todo nuevo! ¡Todo por hacer y crear! ¡Todo por investigar y conocer! Fue una año de verte crecer en la panza… de sentirte… de escucharte… de emocionarnos con tu mami con cada visita al médico… Llegamos a Sudáfrica y me encontré con la novedad que debía abrir Embajada además de Oficina Comercial… así que sin saber ni leer ni escribir este año pase a ser taita, esposo y diplomático. Ouma Julia llego el 17 de julio para ayudarnos con tu llegada y el 3 de agosto luego de 14 horas de trabajo de parto fui testigo de tu gloriosa salida de la pancita de la mami… me asuste cuando te metieron en la incubadora y llamaron al pediatra y me emocione hasta el tuétano cuando tu mami te abrazo por primera vez para darte “tetita” y mas “tetita”… el resto de sensaciones de este año ya las habrás leído en los posts del Tinkui…
2010.     Yo no tomo muchas fotos… pero he de decirte que recorrer las miles y miles de fotos que tu Mami y la abuela Ouma han tomado de ti me dan una sensación de ternura tan tan grande que me llena el corazón de amor desenfrenado! Sudáfrica ha significado la oportunidad de conocer un poco de este jodido continente. Desde una posición súper privilegiada y a millones de kilómetros de distancia de lo que este continente enfrenta por su pobreza, por su violencia, por su segregación he podido visitar Sudáfrica, Tanzania, Zanzíbar, Botsuana, Namibia… Si algo me ha causado frustración es el no haber podido hacerlo con ustedes dos… nada de lo que planeamos originalmente ha resultado en ese sentido. Sin embargo, si pudimos cumplir uno de los sueños de tu mami que fue conocer y recorrer Europa juntos… no te imaginas cuanta alegría me daba admirar el brillo en los ojos de tu mami cada vez que llegábamos a uno de esos lugares que solo se ven en libros o películas… ese regalo, mi vida, no se cambia por nada… Este año se cierra con un sueño que poco a poco se ha vuelto más realidad… y es el de considerar la comida ecuatoriana, y en particular las recetas de la bisabuela luz, como un poderoso medio para unir a la gente que quieres y al país en general… (parafraseando al incansable cocinero peruano Gaston Acurio)
2011.     ¡Acto 40! ¡Dicen que cuando llegas a esta edad se te fue la juventud! Para serte franco me siento como que mi época de juventud está en su plenitud. Tengo el mismo peso que cuando tenía a los 20 años, he corrido dos maratones, estoy planeando un Ironman, madrugo todos los días a las 04h30 para hacer dos horas y un poco mas de ejercicio, no tengo canas, tengo harto pelo, me siento en la plenitud de la vida y privilegiado, te tengo a ti y le tengo a tu mami. ¡Soy un ser profundamente feliz! Soy una persona afortunada y sobretodo sana. Le agradezco a la vida por dejarme recorrerla de esta manera… le agradezco por haberme cruzado con tanta gente que quiero y que me quiere… le agradezco por dejarme seguir soñando… por permitirme luchar para conseguirlos… por darme salud y oportunidades que he ido tomando conforme han aparecido… la intensidad de este año se refleja en tus ojos… en el amor de tu mami y por ella… en las comidas que preparamos, saboreamos y compartimos… en los sacrificios que hacemos y en la humildad de seguir luchando para alimentar lo que tenemos, lo que somos y lo que queremos hacer para mantenernos unidos y fuertes por muchos años más. Este, nuestro tercer año en Sudáfrica, mi año 40 en el camino de la vida, el 2º de tu vida y el treintaitresavo de tu mami no ha sido sino la muestra de que la vida hay que disfrutarla a diario y con mucha, harta, bastantísima intensidad… 

ESTO CHULPI DE MI VIDA... 40 ACTOS QUE RESUMEN MOMENTOS DEL CAMINO RECORRIDO HASTA AQUI... ;)

martes, 22 de noviembre de 2011

4o Piso - La Tercera Decada 1991 - 2000

En los noventa me encontre conmigo... y los suenios empezaron a cuajarse...


1991.     Desganado y sin rumbo tampoco este año fui de vacaciones con los abuelos ni a la playa ni al exterior. La excusa que encontré fueron los exámenes de ingreso para Administración a la PUCE (¡sí! ¡Otra vez!), economía en la Central, Ingeniería Comercial en la Politécnica del Ejercito y Administracion en la USFQ. Luego de rajarme estudiando dos meses no pase el examen de la PUCE, aborte la opción de la Central luego de 5 clases en una semana que fueron interrumpidas por los Chinos y los Cabezones para arengarnos por una “patria más libre y revolucionaria”, descartar la ESPE porque se mudaban al campus a mas de una hora en bus a San Rafael. En esa incertidumbre me quedó la USFQ que, además de costosa por ser privada y nueva, poco se sabía y esperaba de ella sobretodo porque no era aun reconocida como universidad. Fue después de una conversación con la tía Pata Troya (mama de la Tita) ya que los abuelitos no estaban en el país, que decidí lanzarme a la USFQ…
1992.     ¡Fue la mejor decisión que había tomado en años! Me encontré con un espacio donde los profesores hablaban contigo, te escuchaban, te dejaban ser crítico, pero sobretodo te dejaban ser tu…  De repente veía un mundo vertical en lugar de horizontal con paredes traslucidas y espacios amplios en lugar de compartimentos obscuros donde cada uno te quería imponer su mundo como fue en la PUCE, CENTRAL o ESPE. Pero además fue mi ventana para redescubrir el placer de viajar…  los desafíos de aprender y el gusto por descubrir autores, mundos y gente nueva. Destrozado porque una enamorada me había dejado a cambio de un programa de intercambio en Suiza, termine encontrando un programa de inglés como parte de mis estudios en Swansea, Gales en el Reino Unido a través de la Universidad de Carolina del Norte… ¡en el otro lado del charco! Así pase mis primeros ocho meses en Europa, comiendo fish n’chips, aprendiendo inglés entre españoles, trabajando de mesero ahorrando hasta el último centavo, y enfrentando las primeras experiencias de sexo, drogas y rock n’roll… Después de Swansea no volví a parar de trotamundos… el próximo año cumplo 20 años viajando por más de 40 países y 200 ciudades…
1993.     Si la USFQ me dejo creer en mí mismo y encontrar gente que cree en ti sin conocerte también me ayudó a descubrir cuanto me gustaba la lectura, me atraían las ciencias sociales y que hacer política vale la pena…
1994.     Me gradué y el mejor premio que pude recibir fue una beca para participar en el Ship for the World Youth como parte de la delegación ecuatoriana con quienes compartimos con otros 300 jóvenes entre 20 y 30 años de 18 países la experiencia de crear un mundo y sus reglas mientras flotábamos en el Océano Pacífico desde Tokio a Hawái pasando por Brisbane en Australia, Papeete y Tahití en Fidji, Guayaquil en Ecuador, y Acapulco en Mexico.  Este tiempo en alta mar me marco la vida… me dejo amigos entrañables, sensaciones y sentimientos que han perdurando en la vida transformándose en alegrías y recuerdos de momentos intensamente vividos y tatuados en la piel.
1995.     ¡Estudie para ser banquero! ¡Soñaba en ser un joven amasando una fortuna desenfrenada, vistiendo ternos Canalli y corbatas de seda! ¡Trabajando el City o en el Popular! Pero durante mi viaje al Japón el Ecuador entro en guerra con el Perú y como resultado la economía del país se desbancó. Por cuatro meses insistentemente busque trabajo en todos los banco del país. Todos me dieron largas para finalmente responderme que no habían plazas: el sistema financiero esta colapsado por la guerra. Tuve una sola propuesta para administrar la oficina regional  de una ONG internacional cuya sede para América del sur estaba en Quito, la UICN – The World Conservation Union. No solo que esta experiencia me cambio el rumbo de mi vida profesional hacia lo no gubernamental y sin fines de lucro sino que además me inculcó un principio fundamental que rige mi vida: la naturaleza sin el hombre puede vivir, pero el hombre sin ella no. No hay plan B. Hay que cuidar lo que tenemos.
1996.     De la UICN pase a Madrid. Me gane una beca para hacer una maestría en Administracion de Empresas y saque mi segundo crédito en el IECE para viajar. Compartí esta época con dos colombianos maravillosos Carli y Tere con quienes nos topamos con la disyuntiva los viernes de “salir de marcha” o “leer los casos”. ¡Las dos opciones juntas eran incompatibles! ¡Maldita escuela de negocios! ¡Maldita beca! ¡Siempre ganaban los casos! Sin embargo, lo no gubernamental, lo no lucrativo, lo ambiental, lo comunitario, lo social… materias y temas que la maestría en esas épocas consideraba un gasto y no inversión de las empresas eran inapropiadas para el pensum de estudios y para mi eran un vacio grandísimo que no supieron llenar nunca a lo largo del programa…
1997.     Para suplir este vacío conseguí que las prácticas profesionales sean en Ginebra, apoyando a quien luego sería mi mentor y amigo, Ricardo Meléndez, a armar una ONG encargada de abordar el tema de desarrollo sostenible en el marco de la Organización Mundial de Comercio. Y desde aquí y con sus ideas… termine viviendo en Mexico en lugar de Madrid para terminar la Maestría… estudiando teoría de juegos y negociaciones que no fueron suficientes para aguantar la arremetida esquizofrénica de una señora mexicana que me cayó a tubazos y saco pistola porque la Flaca y la Lore Baca, con la desquiciada de la Alexandra Cárdenas se parquearon en su puesto mientras me visitaban… a mi no se me ocurrió mejor forma que devolverle el favor que regalarle una planta y una flor de muchos colores dos días después… nunca su pe mas de esta señora… De Mexico volví a Madrid a graduarme y luego a Ginebra para vivir los siguientes tres años con las heridas sanadas pero con cicatrices que tomarían algunos años en desaparecer…
1998.     Ginebra fue el espacio d meditación y reencuentro. Fue el de la esquizofrenia y las alas. El de los experimentos y la buena vida. Con el Roberto Aguilar arme empresa que no funciono. Aprendí francés que de a poco he ido perdiendo. Me desamore de las mujeres. Esquié… salte en parapente… trabaje, farree, viví intensamente…
1999.     El tío Andy se vino a vivir unos meses a estas tierras… aprendió francés… se farreo lo que pudo… estudio lo que pudo… disfruto, disfrutamos… Con el Roberto armamos maletas y nos fuimos para la China… a visitarle al Chino Venegas… recorrimos ese país extraño… nos fuimos de norte a sur… nos metimos en el triangulo de Oro entre China, Tailandia y Laos… aprendimos a cocinar tailandés, farreamos con la mafia china de Kuming, fumamos opio, montamos en elefante y viajamos en canoas de bambú… Festejamos fin de año en Chang Mai… con todo y travesti incluido… rodamos por la selva hasta que el Roberto se fue y yo me quede cortándome el pelo en Luang Prabang y comiendo pescado fermentado en Hongsa en Laos, visitando la tumba de Ho Chi Ming en Hanoi y caminando por los túneles de la guerra  y visitando las galerías de arte en Ho Chi Minh en Vietnam… para finalmente saltar la frontera a “esquivar las minas en Phnom Penh en Cambodia… hay que volver… pekeñas por estos caminos…
2000.     El ICTSD no me daba lo buscaba intelectualmente. Ricardo me recomendó volver a las aulas pero esta vez en USA. Siempre bajo el principio que los “gringos” tienen plata para pagar tu educación. Dicho y hecho. Luego de un largo proceso de aplicación y selección de universidades termine aceptado en el programa de estudios latinoamericanos de la escuela de servicio exterior de Georgetown, Washington DC con una beca completa de la universidad y un préstamo de la OEA. Ricardo de la jugo el todo por el todo… nuevamente creyendo en mi al respaldarme como garante de los pagos de la universidad en caso de que no tenga de donde subsanar los gastos.

4o Piso - La Segunda Decada 1981 - 1990

Los Ochenta fueron los anios del desenfreno... de la independencia... de la rebeldia...


1981.     El abuelo Patricio llego un día a decirnos que nos volvíamos a la Argentina. Es la primera vez que recuerdo tener iras. No quería irme. No quería irme del colegio. No quería dejar a mis primos. Llore. Me emperre. Me acuerdo tirado en la cama sin querer hablar con nadie… unas semanas después estaba sentado en un avión rumbo a Buenos Aires…  vivimos en un depar con patio pero obscuro y frio en la juncal y Larrea. este año… pase jugando  futbol, comiendo hotdogs con mostaza, aprendí a coser, me acusaron injustamente de haberle roto los lentes a una niña de la escuela y la profesora no me dejo salir al baño y me hice popo en los pantalones! Tenía tanta rabia con ella y vergüenza con mis compañeros. La abuela paquita me ayudo a bañarme y quitarme toda la ropa.
1982.     Volvimos al Ecuador, pero no pude volver al Borja 2 ni pude estar en el mismo cole que mis primos. Me cambiaron al Intisana. No conocía a nadie. Llegue a 5º grado. Entre a la clase con un profesor barbudo y alto llamado Carrera que lo primero que hizo, con voz de mando histérica, fue ordenarme que me sume a los ejercicios de castigo de todo el grado por indisciplinados abriendo los brazos y con el carril (llenito de todos los libros y cuadernos) hacer sentadillas hasta que las piernas ya no me dieron más.
1983.     Del Intisana hice, luego de la pata de primos, mi primer grupo de amigos (el loco Velasco, mono anda, Jaime Sanchez, joey clinch, lucho vintimilla de los que me acuerdo). Con ellos tuve mi primera experiencia preadolescente de cigarrillos, alcohol, y revistas de adultos… éramos una pandilla de desadaptados… en el viaje de fin de año en Chorlavi tapamos por lo menos 8 baños con papel higiénico q luego nos toco destapar con la mano! El Pato Jervis y el Sr. Bastidas nos descubrieron y pues ese fue parte del castigo!
1984.     Empezó la vida de la secundaria en el San Gabriel – como “chucaro” – mal comienzo! Ahí pasaría los siguientes 6 años hasta los 18. Me pase del Intisana porque quería hacer montaña con mi tío Pepe y primos. La montaña y el club de Andinismo vino también con la pesada mano del Chapa Espinoza que no tenía otra metodología que enseñar respeto y disciplina a través de gritos, sobresaltos, castigos y amenazas. Infundía miedo y temor. En todo caso, este abuso de poder se “justificaba” por salir a la montaña cada quince días… así conocí el Ruco Pichincha, Carihuairazo, Puntas, Corazón, Illinizas, Cotopaxi, Morurco, Rumiñahui, Pasochoa, Cayambe, Imbabura, las lagunas del cajas, Mojanda Cajas… Luego aprendí, tarde en la vida, Pekenia mía que ningún abuso de poder (por la fuerza, sicológico, por palabras o por discriminación… o por cualquier o bajo cualquier excusa) se justifica… otra gran lección de la vida educándome en uno de los mejores colegios de Quito bajo la compleja estructura jerárquica  y machista de la educación cristiana… y aunque no te salve de estos exabruptos de la sociedad la educación, mi vida y la tuya en particular, será laica hasta que decidas el camino que desees seguir..
1985.     Este año volvimos a vivir en la casa de la Mariscal de la bisabuelita Lucha y fue el mejor pretexto para seguir con una tónica de independencia que empezó con la “casita en el árbol de chirimoya” y que ahora significaba ir al colegio en bus… si mi amor, en bus de línea, en transporte público. Cogía el Colon-Camal hasta la Av. America y luego cualquier bus o buseta que pasase frente al colegio… no era gran lio el recorrido pero lo maravilloso de la calle es que te enfrentas a decisiones, situaciones y personajes maravillosos: la lustrada de zapatos, el mote de canasta, los chochos con tostado, el mendigo, los cantantes del bus, el olor de la gente, el vaho en los días de lluvia, los frenazos, el subirse y bajarse del bus al vuelo, los uniformes de los otros colegios, la carne en palito, las empanadas de viendo, la caramelera de la esquina… el mendigo… los accidentes de tránsito… los cientos y miles de diferentes rostros que te rodean y que son tan invisibles… Este año trajo otra de las enseñanzas de un colegio de varones cristiano: la de sentirte “bien hombre” por libar copiosamente… a pesar de que la primera experiencia luego de 6 galoneras de Moscatel Real (vino dulce) compradas en el Supermaxi del CCI sin restricción alguna y bebidas en la Carolina nos llevaron a sentirnos infames borrachitos sin capacidad siquiera de mantenernos en pie más de 40 pasos seguidos…
1986.     No tengo claro si fue en 2º o 3er curso que fue a mi primera fiesta! Fue lo más chusco del mundo. La abuelita Paquita me llevo de compras al Centro Comercial Caracol, compramos un saco/sweater de cachemir… azul lindísimo! Pero que picaba como un demonio! Era fiesta del curso de la prima Caro Lecaro… Me fui todo pulcro… creo que hasta con corbata y peinadito! La típica fiesta de adolecentes tímidos q no saben cómo ni cuándo deben sacar a bailar a las chicas… y por supuesto… cuando finalmente alguien o alguna fuerza sobrenatural logra hacerlo todos se forman en fila y bailan casi casi por inercia sintiendo una vergüenza de esas que solo los hombres podemos sentir bajo esas circunstancias.  Claro… hasta que agarras confianza! Y en mi caso…justo cuando ya me sentía como un rey… ya entiendes la lógica de las fiestas, aprendes las excusas para acercarte a una chica con quien cruzaste una mirada sin entender porqué  pero que te causa un no-sé-que-que-qué-se-yo ¡llegaron a recogerme! ¡Y me avisan en frente de todos los invitados! (que falta de tacto adolecente, ¿no? Jajaja) Trágame tierra! Los abuelitos llegaron a recogerme a las 10 de la noche! Nooooo! Era el primero en irme!!!! En un colegio de hombres… lo último que aprendes es a bailar. Por eso la vida de adolecente con las León (Marga, Sole y Caro) fue muy bacana. Con ellas aprendí a bailar en la casa de sus abuelitos en Cumbaya. Las reuniones con los “tíos” Leon, Donoso, García… eran la mejor excusa para copiar lo que las Leon hacían con sus compas del Isaac Newton…  hacían coreografías, bailaban en pareja, organizaban ginkanas… claro y con los tíos no podíamos de dejar de jugar futbol y jugar ecuavoley… eran unos fines de semana bacansísimos… aprender a bailar significó empezar a disfrutar a tope de las vacaciones largas en Playas… la Pata de la Playa crecía cada año y con ese crecimiento las actividades… ya no éramos solo los primos Lecaro-Maino (2), Lecaro-Davila (5), Salarzar-Lecaro (3) y Navarro-Lecaro (4) sino que nos sumábamos a toda la tropa de adolecentes que éramos unos 25 o 30… a farrear, surfear y jugar en  la playa… épocas de Franco de Vita… eran esas…
1987.     Para cuarto curso… finalmente crecí!  Ya no era de los cinco más chiquitos de la clase – lo cual era una tortura por la angustia que significaba ver a todos mis amigos y amigas despegar mientras yo seguía más cerca del pavimento que del cielo. Ya había pasado por tres enamoradas, una de la cuales me botó por ser más bajo que ella… y la otra que le decía Pequitas, se aburrió de mi porque nuestra pseudo relación que no llego sino a un piquito… surgió con una declaración a través del “chismin” o “chismografo” que es básicamente la versión temprana y a mano escrita del Facebook… Este año en el cole fue el de la vagancia… pasando literalmente pereado del 60% de las clases… jugando ecuavoley, fútbol, comiendo papas de la María en la Mañosca o tirado en la zona de barras… También fue el año sin vacaciones de verano por quedarme suspenso en Literatura… y evidentemente el año de los conflictos de la edad del burro con los abuelitos… en particular con el abuelo Patricio.
1988.     Quinto curso fue el año de las farras. Deje de salir a la montaña, me quede suspenso en matemáticas y física, tuve una de las mas importantes lecciones de vida al entender porque un amigo no se compra ni se vende sino que se lo alimenta en las buenas y en las malas… tampoco volví a Galápagos a pasar vacaciones ni a Playas con la familia… mas arisco y mas distanciado de los abuelos… tuve mi primero de más de 10 accidentes de tránsito… en el auto que me robe del abuelo Patricio… un BMW 323 de los ochenta… este año (o fue el anterior) me llevaron a un sicólogo por varias sesiones – nunca supe su sirvieron ni me importo preguntar. Deseé con todo mi corazón cambiarme al Isaac… les insistí a los abuelos – nunca supe si ellos lo consideraron – sin embargo permanecí en el San Gabriel… lo cierto es que mis amigos de fiesta y diversión estaban en el Isaac y mis amigos de chupe en el colegio jesuita…
1989.     Llego al fin sexto curso… se acababa al fin el yugo jesuita… Los abuelos finalmente inauguraron la casa de Miravalle que construimos gracias al apoyo de los tíos (tío Leo Donoso, el tío Diego Villavicencio y los Garcia con quien compartimos el terreno), el IESS y los viajes a Ipiales o pasto a contrabandear baldosas o la grifería… Nunca me voy a olvidar el día que fundimos la losa del 2º piso. Fue tan simbólico quedarnos esa tarde hasta la noche viendo a los maestros acarreando las carretillas de cemento y la vibradora sonando incesantemente… pasando copitas de trópico para aguantar el frio entre todos… Este año también nos dejó la Abuelita Luz. Hace rato que ya no vivía en la casa de la Cordero sino con una señora que le cuidaba por Tumbaco. Paso sola los últimos años. Estoy seguro que sufrió mucho… sufrió de soledad… sufrió en el silencio de la distancia que nos separaba y que nunca pudimos o quisimos llenarlo… Me acuerdo tanto recogerla de su cama flaquita flaquita, casi en huesos, envuelta en las sabanas de su último techo para llevarla en el jeep hasta la casa de Miravalle para que la abuelita Paquita la limpie y le vista. En ese trayecto que duraría unos 20 minutos me acuerdo pasando los eucaliptos del Club del Nacional mientras lloraba y le acariciaba el cuerpito cubierto en el sillón del copiloto…
1990.     De 1700 y pico de aspirantes que dimos el examen de ingreso a la facultad de Administración de la PUCE –  sin haber hecho el más mínimo esfuerzo por estudiar – obtuve una de las 10 calificaciones más alta para el ingreso. ¡Quizá por esta razón los abuelitos nunca consideraron que saliera del San Gabriel como opción! La alegría no me duro mucho porque la PUCE resultó ser una extensión del San Gabriel (cristiano, jerárquico y machista) del cual egresé con tristeza ya que termine peleado y distanciado con casi todos mis amigos de la secundaria – que de a poco he ido recuperando el contacto. Lo cierto es que nunca más volví a pisar el colegio, perdí el semestre en la PUCE y entre formalmente al mundo laboral con mi primer trabajo en una tienda que vendía artículos importados de contrabando desde USA – todo perfectamente legal… Además me quede de remiso sancionado. Nunca creí en los militares ni el servicio militar obligatorio… ni en la fuerza para alcanzar la paz o mantener la paz… me inventé un viaje justo en las épocas de la llamada al acuartelamiento que terminó  “evitando” que “sirva a la patria”… puro bluf! Además la amistad con el Cabezón Pesantes y los Intisanas hizo que empiece a pensar en otros rumbos, otros espacios, otras relaciones… este año del yoyo Coca Cola fue un romper con la adolescencia sin saber que quería de universitario…



4o Piso - La primera Decada 1971 - 1980


Trajiste a mi vida sabores sublimes! 
 Complementaste esos tonos y aromas que tu mami me regala desde hace 7 años… hoy cumplo 38 años mas de los que tu ya tienes en este lado de la vida y te quiero regalar un recuento de lo que ha sido este divertido trajinar… pero sobre todo quiero compartirte varias de las razones por las cuales a mis 40 me siento bendecido y agradecido con la vida… me siento un tipo con suerte, feliz, amado, querido y sobretodo afortunado… voy a hacerte un recuento en cuatro partes cada una correspondiendo a una de las décadas… habrán cosas que no entenderás y las conversaremos, otras que nadie las sabia y otras que las he compartido a lo largo de la vida con quienes he caminado todo este tiempo…  aquí los 40 actos…

1971.     Me conocieron en la Clínica Moderna (ya no creo que existe veras pero estaba justo detrás de la casa de los abuelitos del tío Fabian y la tía Miche) a un par de cuadras de la casa de la abuelita Lucha en la Lizardo Garcia y Juan Leon Mera donde me dedique desde guambrito a comer las cacas del conejo pensando que eran capulies.
1972.     Aprendiendo a andar también aprendí a no meter la mano en el carbón hirviendo cuando el abuelo hacia parrilladas así que pase unos buenos días con los dedos ampollados…
1973.     La casa de la abuelita era lo mejor de la vida! En realidad era una casa con cuatro casas… creo q a los 3 años vivamos en el depar de más atrás… de una sola planta con un patiezote que tenía un capulí, un higo, una chirimoya y un cedrón! Seguro fue el higo donde empece las primeras trepadas o intentos…
1974.     El patio de la abuelita tenía una piedra de lavar de las típicas (cuando leas esto te tengo que describir y explicar cómo eran) de cemento gris gris… con un agua helada que donde una señora chiquita de piel bronceada y resquebrajada por la vida que le decíamos MamaSara pasaba horas fregando ropa de la abuelita… La MamaSara me dejaba meter las manos en el agua y en la espuma del jabón El Macho que usaba para lavar… (una barra azul con una X blanca)
1975.     Creo en este año nos fuimos a Shell Mera para que el abuelo haga su año de medicina rural en el hospital del Voz Andes allá. Tengo tres imágenes… que me han marcado la vida… el lodo y los carros enterrados en la carretera de Baños a Puyo mientras la gente empujando los buses con lodo hasta las rodillas y el principio del río Pastaza a la derecha siempre! … el ruido y color del Pastaza desde la tarabita (que era una jaula!) que había que usar para cruzar el rio. Y el olor de los arboles de plátano en la quebrada donde jugaba con un niño sordomudo de Shell buscando botellas de suero que el hospital botaba luego de usarlas.
1976.     No me acuerdo de la primera pesca. Puede haber sido en San Marcos, en la Mica o en Papayacta. Lo que si me acuerdo es de las 4 capas que había que ponerse antes de salir de madrugada, del frio en el paramó, del amarillo de los pajonales, del humo de las tasas con café que tomaban y los sanduches de jamón, de cómo se viraban los jeeps en los caminos q parecían jabón… pero dos imágenes q no se me borran nunca: la cruzada del río para llegar a la Mica cargados del bote, el motor, y el equipo de pesca para caminar por una hora hasta llegar a la laguna… y la lavada de las truchas en el lavabo de la cocina de la casa de la abuelita Luz. Aprendí también lo que significaba la tristeza de ser pobre: fue en ese encuentro en la puerta de la casa de la bisabuelita Luz donde una mujer indígena llena de guaguas sucios con los mocos chorreándose llegaron a pedir la navidad mientras nosotros entrabamos a la casa y no hicimos más que ignorarlos y entrar corriendo para cerrar la puerta tras nuestra espaldas en noche buena.
1977.     No había cosa más rica que comer donde la abuelita Luz. Cocinera siempre. Tenía un local que se llamaba Las Empanadas en la casa de la Tata Marijuta y la Aidita en plena esquina de la Roca con la Paez. Chiquito el local vendía las mejores empanadas de morocho del mundo, unas tortillas de maíz que calentaba en un horno eléctrico viejo viejo color negro con unas resistencias rojísimas que cada vez que abría la puerta la abuelita la cocina se vestía de un rojo mertiolate.
1978.     De primer a cuarto grado estudie en el Borja 2. Iba caminando, no me acuerdo si solo o acompañado, y me daban cinco o diez sucres para el bar. Hay dos cosas que me acuerdo muchísimo tenía un par de compañeros gemelos, los Gonzales, que tenía un lunar el la cara y el cachete rojo rojo y otro que solo  me acuerdo que le decían Meteoro porque le gustaba dibujar carros de carreras parecidos al Mac 5 de meteoro. El man era buenazo para el futbol. Jugábamos en canchas de pavimento y del único partido que me acuerdo ganamos porque el arquero de nuestro equipo saco tan alto tan alto desde el arco que llego hasta el otro lado y metió gol de arco a arco. Como me acuerdo de ese gol y la barra del grado que decían: Siete siete siete, mi equipo es Ultrasiete” en honor a una serie japonés que pasaban por tele en esos años.
1979.     Este año nos fuimos a vivir a Buenos Aires – o fue el año pasado? Chuta, hay que preguntarles a los abuelos. Tres cosas marcaron mi vida por allá. La primera noche que pasamos en la casa de la tía Loli, me oriné en la cama! Me sentía tan avergonzado que quiso esconderlo poniendo sobre la cubrecama otra igualita – claro nadie sabía donde se metió la cubrecama de la otra cama hasta que descubrieron el accidente. Vivimos en un pueblito fuera de Buenos Aires llamado Castelar que tenía un árbol grandísimo en un terreno baldío donde siempre se me enredaban las cometas. Finalmente, se me ocurrió pelearme con un nido de hormigas! Le metí un patazo que lo destruyó casi por completo pero miles y miles de hormigas se me subieron por todo todo el cuerpo. Corrí por casi dos cuadras desesperado tratándome de quitar la ropa hasta llegar a la casa… no lo logre. Termine con ropa y todo en la ducha…
1980.     Volvimos al Ecuador a vivir en la casa de la Abuelita Luz – tu bisabuela, la mami del abuelo Patricio. Fue un año de travesuras. Pero también fue la primera vez que sentí tristeza por otros. Travesuras porque el bisabuelito Polo era dentista y tenía su taller en la casa con miles de piezas, tornos, taladros, pero sobretodo tenia miles de miles de dientes – era lo mejor del mundo hacer dentaduras postizas con unos dientes rarísimos que tenia! Los bisabuelitos también tenían un perrote que se llamaba Negra. Ni idea que raza pero era grandote! Era lo mejor bajar corriendo a abrir la puerta de la casa cuando llegaba el abuelo Patricio y verle a la Negra “patinar” en las baldosas o recibirle al Papi metidos en el auto antiguo del bisabuelito. Ese año desapareció el auto y la Negra. Nunca supe donde se fueron. Finalmente, el bisabuelito se enfermó. Me acuerdo q no podía ir al baño, pasaba postrado en la cama. La bisabuela se pasaba cuidándole. Un día el abuelo Patricio y la bisabuelita Luz se metieron al cuarto del bisabuelito Polo. Luego supe que estaba estreñido y necesitaban hacerle un lavado intestinal. No me aguante las ganas de curiosear y me trepe la pared del vecino para espiar por la ventana lo que hacían. Pobre bisabuelito. Le dolía todo – se quejaba! Su cara era de dolor y tristeza. La bisabuelita le cogía, le acariciaba y le hablaba mientras el abuelito patricio le ayudaba.