Lilypie Second Birthday tickers

lunes, 31 de mayo de 2010

Mi piel

Mi Piel…

La primera idea de tu rostro nos llego a la semana 30 (creo) con el famoso escáner en 4D que hicimos de la pancita de tu mama. Te vimos en la pantalla! Vimos tus ojazos y el voraz apetito de entonces chuparte el dedo… Recibimos de la doctora unas imágenes amarillentas que le dio un rostro a nuestros sueños e ilusiones, puso una sonrisa e imágenes a los sobresaltos y pataditas que dabas dentro de la panza intermitentemente…


Luego llegaste el 3 de agosto. Dejaste de ser sueños y pasaste a ser el día a día de nuestras vidas. Te hemos visto crecer y cambiar. Aprender y enseñarnos…

Cada vez que recorro tus rostros impregnados en la pantalla desde agosto pasado me surca el cuerpo una especie de borrasca eléctrica que me hace suspirar… que me hace sonreír… que me provoca una inconmensurable ternura… una alegría indescriptible… una ilusión de niño travieso cuando descubre una realidad más de esta vida de ilusiones y algarabías…

Eres hija querida… el alimento diario de esta existencia… por eso cuando viajaste a sorprender a tus abuelos en febrero te extrañe cada minuto de esas cuatro semanas que con tu mamá pasaste en la tierras a la que siempre volveremos y amamos…

Por eso pequeña de mi vida… estas tres semanas de mayo que he pasado tan lejos de ti han volado sin darme cuenta… aunque no te he visto como hubiese querido, la capacidad de tu mamá de contar me con detalles de narradora fantástica todas tus peripecias, vivencias, caídas, descubrimientos, novedades me dejan en la retina de la mente tu fantástica sonrisa, tu olor a lavanda recién cosechada, tus saltitos de saltimbanqui ilusionada, tu apetito de leona incansable y tus sonrisas y llantos que me secuestran en tus rutinas…

Te he extrañado… como siempre… te he extrañado hasta la saciedad… mostrando tu rostro maravilloso y fogoso a los amigos y familia… a cada mínima oportunidad. Cuento los días por volver… y en menos de 48 horas estaré nuevamente subido en un avión con la ilusión única de llegar a abrazarte y mimarte y quererte y revolcarme contigo en nuestra casita… junto con tu mama… queriéndonos y amándonos en el seno de esta pequeña familia que viniste a construir…

Gracias piel sudafricana por regalarnos a tu mama y a mi la oportunidad de crecer y aprender de ti y en ti…

Me vine para estas tierras por tanto tiempo porque El tío Pancho y la tía Ana casándose en la Perezosa....
decidieron que, luego de estar juntos por un tiempo largo en guayaquil, se querían prometer mutuamente y compartirlo con algunas personas especiales... y aunque no estuviste con nosotros físicamente tu y la mami nos acompañaron a lo largo de todo este día tan especial para tus tíos...


Tu taita…

lunes, 17 de mayo de 2010

TU NOVENO MES

Apenas llevabas un par de semanas gateando cuando decidiste que lo tuyo es la verticalidad.
Empezaste por escalarme mientras lactabas, lo cual cuando menos se veía como hazaña circense. También a trepar como hiedra por las bastas de los pantalones del Juano. Al principio con decisión pero impericia, lo cual te valió varios sustos al caer de oreja. Luego con más práctica agarraste tanta confianza que soltabas tus apoyos sin miedo, convencida que ibas a quedar en pie cuando te volteabas con una sonrisa de 1.500 watts con expresión de "mírenme, ya no me estoy agarrando del sofá" y ¡tún! por más planchazo que me lanzara, no llegaba para amortiguarte unos suelazos de espaldas cuan larga eres. Cada golpe me duele más que a tí cuando lloras con carita de sorpresa, pero por suerte olvidas pronto y te animas a volverlo a intentar, incorporando en seguida aprendizajes como el que papá te enseñó: doblando la rodilla y asentando la manito ganas estabilidad para pasar de estar de pie a gatas: así de pronto te adueñaste de toda la casa.
A mediados de mes ya esperabas asomada a los filos de tu cunita cuando te despertabas y tu ejercicio favorito era bucear sobre la mesa de la sala. Además como para que no demos por sentado que ya sabemos manejar a un bebé, el cambio de pañal y la vestida pasaron de pronto a ser un reto impresionante mientras tú te lanzabas unos largos estilo mariposa sobre la cama muerta de risa mientras uno pobre contorsionándose y estresado de que no te vayas a desnucar mientras trataba de que no te orines sobre el edredón y que no te agripes en un otoño frío que nos tocó.
El Juano viajó a nuestra llacta (tierra, en kichwa) por 3 semanas, y ni bien se subió al avión estrenaste nuevos adornos, como sentarte solita, esconderte tras el babero para hacer la gracia de aparecer con bombos y platillos (el famoso "cuquito"), hacer una caída de ojos bien chistosa donde te pones toda china y sonríes apretando los dientecitos, además de apoyarte en el hombro cuando nos duchamos y cantarte tu misma una tonada mientras yo me derrito de la ternura.

TU OCTAVO MES

Adorada Chulpi, eres un ser de luz y a esa velocidad estás creciendo, sin darme respiro para digerir los hitos que rebazas a diario entre toda la atención que te dedico. Ocho meses, ocho kilos, ocho dientes: bien simétrica en tu desarrollo resultaste.
Empezó la etapa móvil y estoy segura que lo que quieres es volar: al principio arrastraste esa pancita de pettite buddha sin enterarte que los brazos existían, sólo empujabas las piernas como resortes para impulsarte hacia adelante -en donde había que ponerte algún artefacto de carnada, de preferencia algo que no sea propiamente un juguete: el control remoto funcionó para el efecto-. Luego de semana y media de sacarle brillo al piso como un renacuajo nadando en las baldosas, comenzaron a despertar tus músculos: fuiste la reina de la descoordinación y te frustrabas pronto al tratar de ganar terreno, pero como el mes anterior descubriste cuánto te divertía rebotar mientras estabas sentada, ahora tu actividad favorita es quedar en ángulo de 45º con palmas de manos y plantas de pies sobre el piso y hacer flexiones rebotando las piernas mientras brazos y hombros se fortalecen sosteniendo tu peso. Eres una payasita, como dice tu taita, porque sabes perfectamente que causas gracia cuando acompañas este movimiento con un sonidito rítmico que también despliegas cuando tu papá te hunde contra la cama apretándote el rabito para sacarnos carcajadas en cada cambio de pañal.
Precisamente porque desde ahora hasta como los 2 años, la posición preferida de los bebés es de panza abajo para poder moverse a su antojo, las clases de natación no podían esperar más: el primer paso es aprender a flotar. Nos metemos juntas a la piscina y jugamos felices hasta que la profesora te acuesta sobre el agua, sosteniéndote desde la nuca, y te va dando toquecitos para que sepas manejar tu cuerpo. Son un montón de nuevas sensaciones para tí que te asustas y lloras con los puños apretados mientras tratas de enderezarte y para mí que tengo que refrenar las ganas de protegerte para que puedas aprender seguridad en el agua. La instructora lee en mi rostro la expresión de angustia disfrazada de sonrisa para darte ánimos y me dice "es duro, pero es por su bien, y la única que puede resistir esto es la madre: normalmente si llegan a venir el papá, la abuela o la niñera de los niños, encuentran demasiado torturante el asunto". Es la primera de interminables experiencias duras para ambas, pero estamos juntas en ello mi pequeñita.