Lilypie Second Birthday tickers

domingo, 28 de marzo de 2010

TU SEPTIMO MES


Cumpliste 7 meses el día que hacíamos tránsito de Quito a Johannesburg vía Madrid. Nos recibió mi amiga Valentina Martínez con quien compartí dpto. en el programa de Competitividad Global de Georgetown en el 2007. Fue surrealista volvernos a ver sumandote a nuestro encuentro de 12 horas: es la primera de los 'Latin Hoyas' en conocerte. Hubo vuelta por la ciudad, tortilla de patata, regalos, mucha conversa, duchazo y siesta para que te repongas de las primeras 11 horas de vuelo y las 10 que aún nos faltaban para volver a casita con papá.

Fuiste una viajera intercontinental increíble: jugaste las primeras 2 horas de cada vuelo y luego dormiste, cosa que no volvió a pasar por culpa del jet lag ya en tierra. Todos en el avión te adoraron y me felicitaron. El reencuentro con el Juano, el entorno, tus rutinas y la zona horaria estuvieron marcadas por 5 dientecitos nacientes, 3 de los cuales emergieron a finales de marzo.

Seguimos ampliando tu repertorio de papillas caseras, con el éxito de saber que te hacen bien y te gustan. Además los cambios siguen a la orden del día: tu cabello está más tupido, ya te quedas sentada con tus juguetes y te das modos de movilizarte; giras como las agujas del reloj, das vueltas pasando de tu espalda a tu pancita o reptas empujándote con los pies y corcobeas como caballito, lo cual resulta super cómico sobretodo cuando usas el rostro como punto de apoyo...

Ya vas mostrando preferencias particulares: te encanta mirar los pajaritos en su comedero, que te explique el cuadro "Le tre età" de Klimt -con bebé, mamá y abuela en escena-, hacer percusión con todo lo que esté a tu alcance, probar los sonidos que puedes emitir -desde fingir tos hasta grititos en diferentes tonos y vocalizaciones- y hacer gala de tu motricidad fina agarrando entre el índice y el pulgar, como con una pinza, mis cabellos que sacudes como crines al galope, mis lunares de los que quieres despojarme por si acaso no pertenecen en mi piel, mi nariz que ha sufrido desde asfixia hasta exploraciones dignas de un otorrinolaringólogo (nota al margen: mantener las uñas de la Chulpi bien cortadas se ha tornado un asunto de seguridad personal) y la cereza del pastel es que has descubierto que tu principal fuente de alimentación y confort tienen botones como tus juguetes favoritos y por si fuera poco con los mordiscos para estrenar los dientes, ahora los pellizcones a la hora de la curiosidad son mortales.

Como bien dice mi amiga Claire, pronto estarás saliendo de citas y no nos habremos dado ni cuenta. Por eso cada día procuro besarte, contemplarte y cuidarte abrazando el hecho de que el presente se llama así porque es un regalo.

sábado, 6 de marzo de 2010

TU SEXTO MES


La noche que aterrizamos en Ecuador, tu primera vez en el terruño, cumpliste 6 meses. Bien dicen que los hitos de desarrollo se dan cada trimestre, y éste fue muy especial porque la familia ampliada pudo participar de tu proceso de crecimiento.
Después de 4 días te adaptaste a la nueva zona horaria y comenzamos a introducir papillas de camote, zanahoria, manzana y zapallo. Esperábamos –según las advertencias de los libros- que escupieras más de la mitad en el proceso de aprender a tragar una nueva textura de comida distinta a la leche materna, pero nos demostraste que contigo “no hay camino, sino que se hace camino al andar” como el poeta Machado y el cantante Serrat nos advirtieron hace años: mientras la Ouma Julia retiraba una cuchara vacía de tu boca, debía introducir otra llena para que no protestes, y te bajaste todo un pote de primerazo. Y la Rosita fue dichosa de hacerte juguito de granadilla, tradicional para los bebés ecuatorianos, y cargarte un ratito a diario antes de empezar sus quehaceres, y hasta se dio tiempo para tejerte a mano un ponchito hermoso –como hizo conmigo cuando yo tuve 6 años-. Entonces con la nueva alimentación, pusiste a funcionar tu sistema digestivo a diario con pañales sucios que fueron un premio después de 6 meses de tenernos a la expectativa cada 4 ó 6 días para este suceso.
Dejarte mimar por los abuelo/as, los tío/as, los amigo/as y hasta los amigos de todo/as los anteriores fue muy bonito porque evidenció lo especial que eres y cómo el amor que nos tienen también se permea hacia ti. Pero eso fue sólo al principio, ya que apenas te conocieron fuiste tú quien se los metió al bolsillo por mérito propio: la Ouma Julia tuvo un mes intensivo de acompañarnos para entretenerte mientras yo manejaba a invitaciones o lidiaba con trámites. El Oupa Pico lleva como medalla de honor el día en que te dormiste sobre su hombro mientras te paseaba por “el museo”, como autodenominó a la casa. La Abuela Paquita organizó té con sus amigas para presentar a la nieta tan anhelada y todas te regalaron su cariño al conocerte, fascinadas por tu historia, tu carácter y tu visita. Al Abuelo Patricio le coqueteaste desde el primer vistazo, al punto de dejar de lactar para sonreírle a encía pelada y jugar con sus cosquilleos. Los tíos Pico, Martín, Pancho, Andy, Vero y los primos Josean, Nacho y Sebas te gozaron también en sus brazos. Sin embargo, si bien todo encuentro fue memorable y los llevo en mi corazón, quiero hacer énfasis en el momento en que estuviste cara a cara con tu Bisabuelita Alba.
Ella es, de los abuelos de la generación de papá y mamá, la única que nos queda. Este 08 de mayo del 2010 cumplirá 89 años en la Tierra, los que lleva cantando las verdades con su voz grave a quien se le ponga en frente: en ello te le pareces. La bisabuelita Alba es de pocas pulgas y aún así se te acercó con dulzura y te dijo “háleme el pelo si quiere, coja nomás mis lentes” que son tus nuevas aficiones. Ninguna de las chicas Panchana ese día daba crédito a sus oídos. Opinó que eres tan linda que ese debió haber sido tu nombre, y te prestó su bastón para jugar.
Traté de llevarte a varios sitios lindos para que tuvieras una muestra del país en tu subconsciente y en el alma. Nos quedaron pendientes la Amazonía, el Océano Pacífico y rinconcitos de aquí y allá. Pero no faltaron el Cotopaxi, que el taita ha coronado varias veces y las aguas del Limpiopungo que puse en tu frente para que el silencio prístino y las aguas glaciares de su laguna vayan contigo. También en Nanegalito fuimos testigos de los Yumbos, cultura de emprendedores y sus ritos purificadores, los que tocaron tu frente con agua del Río Tulipe en medio de la frondosidad del bosque húmedo. Y al norte del país tuvimos la suerte de ver despejado el Imbabura, rodeado de identidad desde la vestimenta hasta la comida de la zona, donde el Lago San Pablo esperaba marcarte la frente con agua volcánica sagrada. Finalmente complementamos estos bautizos de la Madre Naturaleza con una bendición del Padre Dios a través del Juan Botasso, un sacerdote antropólogo con un enfoque práctico de cómo vivir por un buen camino, sea cual fuere el que uno escoja: lo que queremos para ti mi hermosa Chulpi.