Lilypie Second Birthday tickers

jueves, 3 de septiembre de 2009

TU PRIMER MES


Las 2 primeras semanas fueron una prueba física y emocional durísimas para todos en casa. Yo trataba de aplicarte una rutina de sueño que aprendí en los libros, mi mamá se quería pasar contigo en brazos todo el día por tanto que llorabas y tu taita a pesar de no saber nada de bebés, descubrió una forma de cargarte que tranquilizaba un fenómeno al que sólo se puede describir como maligno: el cólico. La Ouma Julia denominó a esta posición como “trapito sucio”.

Tratando de asirnos a una sensación de control en medio de tanta incertidumbre, seguimos religiosamente un formato que en el hospital servía para monitorearte, y que a nosotros nos sirvió para conocerte en lo más básico: cada cuánto te alimentabas, por cuánto tiempo, cuántos pañales mojados y sucios habías hecho en el día, si vomitabas y cualquier otra novedad. Manos mal el Juano tenía un permiso de paternidad de 10 días laborables porque sin él junto a mí me hubiera desmoronado: dándote de lactar cada 3 horas, resistiendo el dolor de los puntos mientras te paseaba para que dejes de luchar contra el sueño y duermas por fin, desesperada por un hambre que de pronto me atacaba hasta con antojos de los que no tuve en todo el embarazo y sintiéndome perdida en una experiencia para la que nunca estuve preparada; el día no se diferenciaba de la noche y las fechas pasaban sin lograr llegar a darme un duchazo, o tener un momento para desanudar mis contraídos músculos de la espalda.

Me doy cuenta que contigo tendremos infinitas “primeras veces”, un privilegio de aprendizaje del que te doy gracias porque me permite ver el mundo con nuevos ojos: tuviste tu primer evento social a la semana de nacida, celebrando el día nacional de Ecuador y te convertiste en centro de atención de todos los diplomáticos; inauguramos con registro el libro consular de nuestra Embajada; nos permitiste airearnos y curtirnos a la vez al salir a 3 compromisos nocturnos del trabajo de papá quedándote profunda a cargo de tu Abue que por primera vez pudo terminar en tiempo récord unos chales tejidos hermosos mientras velaba tu sueño con el celular listo para llamarnos por si te despertabas antes de que estemos de regreso, lo cual afortunadamente nunca sucedió. Y después de un frío con el que batallamos en cada cambio de pañal, baño de tina y vestido matutino, finalmente sentimos el calor de la primavera y por primera vez te aligeramos de ropa llenos de placer estos mismos personajes que al principio del mes sufrimos tanto.

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