Sin embargo Juano soltó un día su criterio: él creía que necesitabas empezar ya...
De pronto todo pareció confabularse porque de la nada apareció una opción de trabajo para mí.
No la estaba buscando pero llegó de golpe y era tan práctica que sonaba a una señal: nueva etapa para tí y nueva etapa para mí. Apliqué al puesto y me di a la búsqueda de guarderías; según la fecha de inicio del trabajo tendríamos tan sólo dos semanas y media para organizarnos.
Empecé por las que recomendaron las mamás de las clases de natación. Todas resultaron tener el afrikaans como lengua de instrucción y como consuelo me decían que sí tenían unos pocos niños angloparlantes a los que se les repetía las instrucciones (y quizá alguna canción) en inglés. Primera decepción. También hubo un kinder donde la que hubiera sido tu clase tenía niños que no estaban ocupados pero tampoco se movían, parecía pelotón de fusilamiento todos contra la pared: mala vibra en seguida. Luego fuimos al montessori francés que yo quería, para ver si lográbamos convencerlas de que acepten una menor de 2 años: encontramos un patio totalmente encementado en una ciudad verde como Pretoria fue insultante; pero además resultó que la directora educativa era una energúmena y que el asunto no era de inmersión total en el idioma hasta los 4 años: para enseñarte palabras sueltas nosotras les llevamos ventaja: tú dices 'bon jour je m'apelle Franca et je suis trés mignone'. Después de estas experiencias el criterio que quedaba era el de ubicación. Cerca a casa estuve a punto de inscribirte en una escuela donde el espacio verde era increíblemente amplio y equipado, hasta con granja incluída: ¡como parte del pénsum montarías pony una vez a la semana! Pero resultó que hacían un enfasis notorio en el cristianismo y todo estaba empapelado de una onda bíblica. Finalmente fuimos a la academia donde nos refirió la directora del sitio que más me latía pero que no tenía cupo. En la que hubiera sido tu clase, la asistente se haría cargo del grupo ya que la profesora principal iba a ponerse su propio preescolar: pero la pobre señora era tan sumisa que nunca me dio la cara, y así tuve que tachar esta opción de la lista con pena porque la administrativa cuando te conoció me dijo "aunque nunca más vuelva a ver a esta niña no la olvidaré jamás, es magnífica"...
| Lista para impresionar al mundo. |
| Nuestra chulpi artista. |
En todo el peregrinaje debo decir que tú estuviste muy contenta de ver tantos niños de tu edad, en seguida sociabilizabas; ninguna timidez para subirte a los juegos del jardín, explorar las actividades del aula o incluso para pedir un plato a la hora de almuerzo -y comerlo solita por primera vez para mi sorpresa-. Dejaste clarísimo que aquí la que no estaba lista para mandarte a la guardería era yo, porque tú al día siguiente de haber visitado el primer sitio ya me decías "want school".
Así fue como regresamos a insistir en "Morning Star". A este sitio lo encontré por internet y tuve la corazonada que era el perfecto; pero no había cupo cuando llamé. Volví a hablar con Jenny, la dueña y directora y le conté que llevaba semanas de búsqueda fallida, que lo que vi en su página web me convocaba mucho y que aunque debiera esperar por un espacio para tí quería conocer las instalaciones. "Ven a conversar, no perdemos nada", dijo. Pasamos ahí la mañana. Mientras yo me conectaba con esta mujer extraordinaria y con mis orígenes preescolares montessori, tú estabas a tus anchas: no regresaste junto a mí ni por accidente. Después de haber conversado de todas mis expectativas y requerimientos -y verlos cumplidos aquí-, me anunció que uno de los niños del salón amarillo estaba listo en su desarrollo para moverse al siguiente grupo: ese cupo sería para tí.
Apenas salimos al auto llamé a tu papi para contarle, él estaba de viaje en Durban, y me puse a llorar de la felicidad: sentía haberme sacado la lotería, y esa seguridad de haber encontrado el lugar perfecto para tí me dio la tranquilidad de no entrar en el agobio de anticipar la separación en nuestra rutina diaria. Por las siguientes 2 semanas fuimos juntas a clases 4 días en los que permanecí contigo de 8 a 12, tratando de pasar desapercibida para los otros niños, de no interferir con la autoridad de la profesora en este espacio, de dejarte despegar de a poquito pero darte seguridad de una transición paulatina a esta nueva etapa.
Todos en Ecuador y en Sudáfrica me advirtieron de cuán dramático es el suceso...
Yo de hecho recordaba mi entrada al kinder (y eso ya es a los 5 años): esa vaina fue desgarradora.
En los días que te acompañé, hubo 2 cosas que me partieron el alma: ver a Henry pegado a la puerta diciendo "mommy is coming after lunch" y a Erin hacer pucheros, ir a ponerse la mochila y comenzar a gemir "mommy..." al ver que viniste a sentarte conmigo cuando necesitaste algo de confianza.
Si bien estaba nerviosa de tu reacción, fui preparándote hablando de lo alucinantemente divertida que es la escuela, con las profes y los amigos. El 23 de mayo sería la fecha en que nos lanzaríamos a la aventura de aprender en caminos independientes aunque paralelos.
Esos días que estuve contigo aprendí las canciones, la rutina, el menú y los nombres de tus compañeros, así podíamos conversar sobre tu nuevo escenario. Y de las anécdotas que me quedaron como un privilegio de haber podido evidenciar el gran hito de tu desarrollo para empezar una actividad independiente de mí, estas son las que fui mandándole al papi como mensajes de texto al móbil:
- "More porridge please": doble plato de colada de sorgo, que nunca habías probado antes.
- La profe le hizo una demostración de cómo cortar una lombriz de plastilina y la chulpi enseguida aprendió a usar la tijera con una sola mano.
- Les dieron de snack pedazos de banana y naranja con cáscara, a ella que siempre se los hemos pelado, le mete el mordisco con todo y la profesora dice "oh dear!"
- Todos en círculo oyendo una grabación con sonidos de animales, ladra un perro y mientras todos los niños dicen el nombre correspondiente, Franca dice lo que su papá le enseñó "stop barking!"
- Almuerzo: Franca está muerta de hambre, le enseñan a esperar con paciencia pero ella desesperada me mira rogando "want bread! lunch! mami food!". Todos sentados o no les dan nada, ¡qué angustia la mía! Finalmente le dieron primero la cuchara y para cuando la profesora llegó al final de la mesa Franca estaba pidiendo repetición de la sopa. Además le mete la cuchara al plato de Tawana que buenito no hace nada, llama a la profesora Grace despés de un rato y dice "Franca eat my soup!" Ella, canchera, pidió más pan.
- Un niño de los 'grandes' se me presenta con nombre y apellido, formalote. Otro le corrige que solo diga "Jared". Su respuesta fue "she can call me whatever she wants" y luego me piropeó "you look nice" ¡qué tal el coquetazo a los 5 años! jaaaaaa: buen final para un día intenso...

Mi preciosa Franca:
ResponderEliminarHe seguido tu vida paso a paso desde que estabas en la barriguita de tu mamy y ahora ya estás en la escuelita y también cumpliste dos añitos. Aunque estamos tan lejos geográficamente, me siento tan cerca de ti, gracias a que tus papitos han tenido la fabulosa idea de comnpartir todo tu crecimiento con la familia por medio del gran invento, el Internet. Me siento tan feliz de verte tan madura, a pesar de tu corta edad.
Me complace mucho la historia de tu primer día de clases y me encantó el video.
Que el Señor nos bendiga a todos con la vida, para poder disfrutas de estos bellos momentos contigo.
Te amo mi pequeñita.
Chabe
Mi bella Franca, estamos muy al tanto de tu crecimiento, tus gracias, tus experiencias que son un regalo para cada uno de nosotros. Por si acaso, soy tu tía abuela María Elena (Marie), hermana de tu abuelito Pico. Las veces que leo el Tinkui, me emociona mucho, pero como soy una bomba lacrimógena, tengo que parar porque no puedo seguir leyendo. Así que me doy mis espacios para aclarar mi vista....., ya sabes porque! La Tecnología nos ha permitido tenerte cerca y disfrutar de ti, de tus papis, y de tu experiencia en Sud Africa. Besos, muchos besos
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