El Tinkui, en kichua, significa renovación de energía y reencuentro de sí mismo, innovación para ser mejor. La llegada de Franca al mundo y nuestra nueva vida en África son el motivo de esta bitácora para compartir nuestro propio Tinkui.
jueves, 2 de abril de 2009
¿Ya saben qué es?
Estuve en una pasantía profesional en la Comunidad Andina (CAN), Lima, Perú los meses antes de concebirte: esto sucedió el 3 de noviembre del 2008, primera noche de la semana que regresé a casa para firmar papeles de un préstamo bancario y visitar a tu papá, diga si esto no es puntería de goleador ¿ah?
En este programa el matriarcado era total: 10 de 12 en el grupo fuimos mujeres, así como todas chicas con quienes hice equipo profesional o liga personal. Fueron notificadas de tu llegada a mi útero con las toallas sanitarias que no usaré por 9 meses: me pareció más original envolver el factor sorpresa con algo de practicidad. La Pauli Ocles fue la primera en predecir mi embarazo, aunque era capaz de empeñar la vida en que serías varón: todo indica que no serás una mujer “ de molde” de las que se pueden clasificar, para nuestra inmensa alegría por supuesto. La Julita Ortega desde que tuve la prueba de embarazo positiva en mano, prendió una vela blanca cada noche para darte la bienvenida con palabras hermosas. La Andre Rodríguez perdió de un plumazo a su compinche de farras para ser quien me acompañe a la primera tienda infantil que visité en estos últimos 10 años; debo precisar que yo estaba abrumada con la variedad de cosas que no tengo idea para qué sirven mientras ella se divertía como uno más de los niños aplastando todos los botones de los juguetes que suenan. La Chío Soacha fue la única en preguntarme cómo me sentía antes de felicitarme, habiendo compartido conmigo el shock de la noticia con su propia hija hace 4 años, tranquilizándome mucho no ser una desnaturalizada con un mes de embarazo desconocido y el mes que aún me faltaba para digerir realmente esta bendición. La Karlita Páez, entusiasta como solo ella puede ser, fue la primera en hacerme lagrimear con regalos para ti: un chullo cuzqueño de un viaje y una camisetita miniatura: además tuvo la solidaridad de traerme una botella de cerveza hecha de chocolate para que la transición no sea tan drástica. La Dani Pavón con su carácter maternal me adoptó emocionalmente desde que supo que llevaba pasajero a bordo y me mantuvo mimada con mensajes de texto cariñosos en las estresantes horas límite para entregar la monografía final. Y la Naty Suárez que ya cuando me despedía me recomendó disfrutar cada minuto de esta maravillosa experiencia, consejo que estoy siguiendo al pie de la letra.
A ellas y a quienes estuvieron alrededor mío en esta época GRACIAS: seguramente esta concentración de progesterona entre todas creó una niña, noticia que recibimos en la primera cita ginecológica en Pretoria, Sudáfrica el 12 de marzo del 2009 en tu semana 19 de gestación, al mes de haber llegado a este continente.
Nota: científicamente quien determina el sexo del bebé es el padre, único poseedor del cromosoma diferenciador “Y” (las mujeres, o por determinadas o para que combinen, tenemos un par de “X”). Pero el hecho no se compara con esta historia.
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