Franca... hola pequeña.
Estas últimas semanas te he descubierto de maneras distintas. Fuimos con tu mama al hospital para verte con una máquina que dice que hace que te veamos como supuestamente eres. La verdad de las verdades es que este tema de la tecnología es impresionante. Te vimos moverte, abrir los ojos, la boquita, pero lo más impresionante fue verte la carita las fotos y la peli les mandamos a tus abuelos, tíos y primos.
¡El pupo! tu mama se está muriendo porque dice que le está desapareciendo. Pero la verdad, es que le estás haciendo que nos muestre por dentro el pupo precioso que tiene. Cada día está más afuera… no te imaginas lo lindo que está. Tiene un lunar adentro! Tienes que ver las fotos de la panza que estás moldeando! Nosotros te ayudamos, tu mama te canta y pone música, te cuenta lo que hacemos en el día, yo te cocino, te cuento cosas y sobretodo juego!
La semana pasada te soñé. ¡Sueño intenso! Variadito y colorido, emocionante guambra! Me toco recibirte cuando nacías… verás… cuando crezcas tienes que leer a un par de tipos bien locos pero alucinantes… se llaman Freud y Jung. Cuando me toco leerles estos manes intensificaron mis sueños hace algunos años. Y la semana pasada, me hiciste soñar con la intensidad de esos días pasados leyendo a Carl Jung…
Estaba como en los páramos de Zumbahua en Cotopaxi. Andaba corriendo… de repente venia una moto como la que tenemos en la casa con tu mama que tiene un asiento alado. Tienes que verle a tu mama como Aristogatos sentada en el lado cuando andamos en la máquina. La cosa es que el conductor y su compañero nos querían atacar así que logramos esquivarles, quitarles de nuestro camino y abrir una puertita, tipo dimensión desconocida, que me permitió pasar a una cancha de fútbol (así son los sueños de recursivos y maravillosos), creo que era la cancha del San Gabriel porque se veía clarito Quito, toda la cordillera con el Antisana al fondo y los edificios de la González Suárez… todavía está confuso para mi que mismo pasaba. La cancha estaba como con contenedores y mesas. En uno de ellos andaban unos amigos queridos que algún rato les conocerás: Panchito, Alvaro, Jaime… jugaban cartas. A mí no me gustan, pero me hicieron sentar a jugar… estábamos hechándo baraja cuando apareció al fondo la Carolina Lavin… chistoso… una amiga que vive en Nueva York y creo que se dedica a diseño de moda. Salió de la nada… con el Pichncha atrás venia caminando hacia nosotros como en una pasarella con una luz super brillante detrás y como con viento revolotenando su pelo negro negro… pero más raro Franca fue la aparición de una cantidad de chicas del Liceo Internacional – estoy casi seguro que eran compañeras de tu tía Vero… no me acuerdo los nombres pero si les veo en fotos seguro les ubico. El tema con ellas es que venían con guaguas en los brazos algunas, otras en coches y otros guaguas caminando de la mano… rarazo!!! Qué tienen que ver ellas en mi sueño me pregunte y cuando regresé a ver a mis amigos ya no estaban, habían desaparecido… me levante de la mesa para ver como el horizonte y disfrutar de Quito… pero sentí que algo me inquietaba!!!
Tenía que salir de ahí! Tenía que llegar hasta un hospital que estaba donde es el Hospital Militar, pero no era ese hospital. Salí corriendo hacia uno de los contenedores donde entraba la gente que te conté. Y cuando abrí la puerta me estaba bajando de un taxi en plena 12 de Octubre con Patria… pero además me bajaba peleando con un conductor que quería robarme y cobrarme más de lo que costaba la llevada hasta allá.
El chofer era rarísimo! Medía unos 30 centímetros. Tenía una cabezota, 30% del cuerpo era la cabeza. No hablaba. Solo hacia señas. Tenía unos ojotes tipo cabeza de marciano. El desgraciado se quería hacer el vivo! No me dejaba bajar del taxi hasta no pagarle. No sé como logre entrar a una tienda, comprar unos cachitos y pagarle con los cachitos y salir corriendo!!!
Llegué hasta el piso donde estaba tu mamá. El piso, que creo era el hospital, tenía muchísima luz. Unos ventanales grandísimos antiguos (como el edificio de la Toyota de la 10 de agosto y Carrión). No tenía cortinas y se podía ver los edificios de Quito de la parte del Itchimbía. No había un alma en todo el piso… hacía calorcito…
Camine y caminé hasta que le encontré a tu mama… que me dice: ¡ya está aquí! La Mafe estaba en una cama sentada, pujando… no podía más… le cogí de las manos… tenía una tela verde que le tapaba toda la vista y las piernas… solo se notaba que tenían las piernas abiertas y pujaba…
Yo me puse delante y de repente tu mama pujó, con fuerza, esfuerza pero sin sufrimiento. De repente fuiste saliendo… saliste… salió tu cabeza primero y luego todo el cuerpito… saliste a mis brazos, te recibí en mis manos… te recibí en medio del susto de la experiencia y la emoción de tenerte y recibirte y darte la bienvenida en este soleado y luminoso día de nuestro Quito… te arrope, te limpie… te abrace… nos abrazamos… reímos con tu mama… y quizá… quizá lloramos de la emoción… pero eso nunca lo sabremos porque el sueño se terminó…
Ya llegarás en unas semanas y sabremos cuánto te empezamos a desde entonces…

Querido Juano, realmente te conozco más y más a lo largo de estos 9 meses de espera y tus comentarios y conversaciones con Franca me conmueven, me emocionan tanto que me hacen quererte más. Gracias por ser como eres! Qué lindo "taita" tiene Franca. La foto de tus ojos sobre la gran esfera que cubre a Franca es simplemente sensacional! Qué excelente la fotógrafa! Todo mi amor para el trío Sud Africano, Abue Julia
ResponderEliminarMi Chulpi hermosa: por fin se me abrió el subconsciente y te soñé yo también. Era la escena del parto más natural y pacífico que alguien pudiera desear, ojalá una señal profética de lo que viviremos juntos nosotros 3 el 27 de julio (si se cumple la fecha esperada).
ResponderEliminarYo estaba recostada sobre mi lado izquierdo y veía una circunferencia perfecta salir de entre mis piernas con unos ojazos abiertos de par en par como si ya fueses más grandecita, ¡me sonreías! En la incredulidad de ver tu cabecita, la Dra. Martine Dehanschutter decía en su tradicional acento belga-español "esto va a ser muy fácil, un pujo más y sale completa": así sucedió y te pusieron sobre mi en el primer abrazo de koala que me regalaste: ¡fue hermosísimo! Luego estábamos en otra escena y nos inaugurábamos en la lactancia: el Juano y mi mami -tu abue Julia- reían conmigo cuando escuchaban cómo sacabas la trompita y te pegabas a mi como ventosa, comiendo con un gusto tan satisfactorio.
Cuando me desperté y abracé a tu papá para decirle que te había conocido en un sueño se me fueron unas lágrimas felices y pasé todo el día obnubilada sintiendo que el momento real se acerca. Empezamos ya a equipar la maleta para el hospital y tu cuarto para darte la bienvenida: te amamos mucho chiquitita.