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sábado, 6 de marzo de 2010

TU SEXTO MES


La noche que aterrizamos en Ecuador, tu primera vez en el terruño, cumpliste 6 meses. Bien dicen que los hitos de desarrollo se dan cada trimestre, y éste fue muy especial porque la familia ampliada pudo participar de tu proceso de crecimiento.
Después de 4 días te adaptaste a la nueva zona horaria y comenzamos a introducir papillas de camote, zanahoria, manzana y zapallo. Esperábamos –según las advertencias de los libros- que escupieras más de la mitad en el proceso de aprender a tragar una nueva textura de comida distinta a la leche materna, pero nos demostraste que contigo “no hay camino, sino que se hace camino al andar” como el poeta Machado y el cantante Serrat nos advirtieron hace años: mientras la Ouma Julia retiraba una cuchara vacía de tu boca, debía introducir otra llena para que no protestes, y te bajaste todo un pote de primerazo. Y la Rosita fue dichosa de hacerte juguito de granadilla, tradicional para los bebés ecuatorianos, y cargarte un ratito a diario antes de empezar sus quehaceres, y hasta se dio tiempo para tejerte a mano un ponchito hermoso –como hizo conmigo cuando yo tuve 6 años-. Entonces con la nueva alimentación, pusiste a funcionar tu sistema digestivo a diario con pañales sucios que fueron un premio después de 6 meses de tenernos a la expectativa cada 4 ó 6 días para este suceso.
Dejarte mimar por los abuelo/as, los tío/as, los amigo/as y hasta los amigos de todo/as los anteriores fue muy bonito porque evidenció lo especial que eres y cómo el amor que nos tienen también se permea hacia ti. Pero eso fue sólo al principio, ya que apenas te conocieron fuiste tú quien se los metió al bolsillo por mérito propio: la Ouma Julia tuvo un mes intensivo de acompañarnos para entretenerte mientras yo manejaba a invitaciones o lidiaba con trámites. El Oupa Pico lleva como medalla de honor el día en que te dormiste sobre su hombro mientras te paseaba por “el museo”, como autodenominó a la casa. La Abuela Paquita organizó té con sus amigas para presentar a la nieta tan anhelada y todas te regalaron su cariño al conocerte, fascinadas por tu historia, tu carácter y tu visita. Al Abuelo Patricio le coqueteaste desde el primer vistazo, al punto de dejar de lactar para sonreírle a encía pelada y jugar con sus cosquilleos. Los tíos Pico, Martín, Pancho, Andy, Vero y los primos Josean, Nacho y Sebas te gozaron también en sus brazos. Sin embargo, si bien todo encuentro fue memorable y los llevo en mi corazón, quiero hacer énfasis en el momento en que estuviste cara a cara con tu Bisabuelita Alba.
Ella es, de los abuelos de la generación de papá y mamá, la única que nos queda. Este 08 de mayo del 2010 cumplirá 89 años en la Tierra, los que lleva cantando las verdades con su voz grave a quien se le ponga en frente: en ello te le pareces. La bisabuelita Alba es de pocas pulgas y aún así se te acercó con dulzura y te dijo “háleme el pelo si quiere, coja nomás mis lentes” que son tus nuevas aficiones. Ninguna de las chicas Panchana ese día daba crédito a sus oídos. Opinó que eres tan linda que ese debió haber sido tu nombre, y te prestó su bastón para jugar.
Traté de llevarte a varios sitios lindos para que tuvieras una muestra del país en tu subconsciente y en el alma. Nos quedaron pendientes la Amazonía, el Océano Pacífico y rinconcitos de aquí y allá. Pero no faltaron el Cotopaxi, que el taita ha coronado varias veces y las aguas del Limpiopungo que puse en tu frente para que el silencio prístino y las aguas glaciares de su laguna vayan contigo. También en Nanegalito fuimos testigos de los Yumbos, cultura de emprendedores y sus ritos purificadores, los que tocaron tu frente con agua del Río Tulipe en medio de la frondosidad del bosque húmedo. Y al norte del país tuvimos la suerte de ver despejado el Imbabura, rodeado de identidad desde la vestimenta hasta la comida de la zona, donde el Lago San Pablo esperaba marcarte la frente con agua volcánica sagrada. Finalmente complementamos estos bautizos de la Madre Naturaleza con una bendición del Padre Dios a través del Juan Botasso, un sacerdote antropólogo con un enfoque práctico de cómo vivir por un buen camino, sea cual fuere el que uno escoja: lo que queremos para ti mi hermosa Chulpi.

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