Cumpliste 7 meses el día que hacíamos tránsito de Quito a Johannesburg vía Madrid. Nos recibió mi amiga Valentina Martínez con quien compartí dpto. en el programa de Competitividad Global de Georgetown en el 2007. Fue surrealista volvernos a ver sumandote a nuestro encuentro de 12 horas: es la primera de los 'Latin Hoyas' en conocerte. Hubo vuelta por la ciudad, tortilla de patata, regalos, mucha conversa, duchazo y siesta para que te repongas de las primeras 11 horas de vuelo y las 10 que aún nos faltaban para volver a casita con papá.
Fuiste una viajera intercontinental increíble: jugaste las primeras 2 horas de cada vuelo y luego dormiste, cosa que no volvió a pasar por culpa del jet lag ya en tierra. Todos en el avión te adoraron y me felicitaron. El reencuentro con el Juano, el entorno, tus rutinas y la zona horaria estuvieron marcadas por 5 dientecitos nacientes, 3 de los cuales emergieron a finales de marzo.
Seguimos ampliando tu repertorio de papillas caseras, con el éxito de saber que te hacen bien y te gustan. Además los cambios siguen a la orden del día: tu cabello está más tupido, ya te quedas sentada con tus juguetes y te das modos de movilizarte; giras como las agujas del reloj, das vueltas pasando de tu espalda a tu pancita o reptas empujándote con los pies y corcobeas como caballito, lo cual resulta super cómico sobretodo cuando usas el rostro como punto de apoyo...
Ya vas mostrando preferencias particulares: te encanta mirar los pajaritos en su comedero, que te explique el cuadro "Le tre età" de Klimt -con bebé, mamá y abuela en escena-, hacer percusión con todo lo que esté a tu alcance, probar los sonidos que puedes emitir -desde fingir tos hasta grititos en diferentes tonos y vocalizaciones- y hacer gala de tu motricidad fina agarrando entre el índice y el pulgar, como con una pinza, mis cabellos que sacudes como crines al galope, mis lunares de los que quieres despojarme por si acaso no pertenecen en mi piel, mi nariz que ha sufrido desde asfixia hasta exploraciones dignas de un otorrinolaringólogo (nota al margen: mantener las uñas de la Chulpi bien cortadas se ha tornado un asunto de seguridad personal) y la cereza del pastel es que has descubierto que tu principal fuente de alimentación y confort tienen botones como tus juguetes favoritos y por si fuera poco con los mordiscos para estrenar los dientes, ahora los pellizcones a la hora de la curiosidad son mortales.
Como bien dice mi amiga Claire, pronto estarás saliendo de citas y no nos habremos dado ni cuenta. Por eso cada día procuro besarte, contemplarte y cuidarte abrazando el hecho de que el presente se llama así porque es un regalo.

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