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martes, 30 de noviembre de 2010

15 MESES: mis deseos para tí

Hasta que me escogiste como tu mamiiiiiií(he intentado graficar con la tipografía el tono ascendente y juguetón que usas para verificar que estoy cerca tuyo, siempre) jamás pude imaginar que en una persona pequeñita cabe la grandiosidad del universo.

El descriptivo del cargo de mamá -o papá- es inasible en una vida; y peor aún en un post de este blog (aunque creo que a la larga este recurso te dará una breve idea de lo que nos significa tenerte en nuestro hogar), pero como parte importante de los requerimientos es darles a los hijos referentes y herramientas que les sirvan luego bajo su propia interpretación, para este mes cedo el espacio de mi reflexión a un texto que ha plasmado tal cual lo que yo esbozaba aquí en cuanto a los sentimientos y anhelos que tengo por y para tí respectivamente, pero con el extra de quién es su autor.

Este escrito es de quien fue un niño al que le arrebataron su padre porque tenía una oportunidad de perfilar al Ecuador de una mejor manera que la usual: la propia. Y cuando el potencial queda trunco y no llega a ser acción más allá de un fogonazo, se crean los mártires y héroes para inspirar al resto. Ese niño creció cargando con las expectativas de todo un país por verlo desempolvar el apellido que heredó del ex Presidente de la República. Entonces cuando llegó su momento, el de seguir la verdad propia y no la de la masa, decidió cambiar las tarimas por los tablados y los discursos por los guiones en un giro hermoso con el cual tomó control de su vida. Sin embargo, el destino tiene sentido del humor y por lo tanto, Santiago Roldós terminó haciendo política desde las obras teatrales y los editoriales ¡bien por ello que nos permite hoy toma prestadas las palabras que quise decirte en tu mes #15 sobre el planeta!

Y para mostrar cuánto creces cada segundo, publico también este video que es para comerte, te amo.

CRECER por Santiago Roldós, publicado en Revista Vistazo 05/01/2011


Hace poco más de tres años una personita viene todas las mañanas a mi lecho. Al principio lo hacía en mis brazos o en los de mi compañera, hace tiempo lo hace por sí sola. Es el momento en que la luz entra a nuestro cuarto, sin necesidad de que las sombras de las nubes se disipen, ni que se encienda otro sol que el de su sonrisa. En una época hija de la debacle de las utopías, es genial que tremendo pedacito de persona se las arregle para fijar el centro democrático de nuestras constelaciones.
Sin querer queriendo, este sol diminuto responde al nombre de un inolvidable revolucionario mexicano. La gente piensa que por eso se llama así, y aunque yo me remito a la simple subjetividad del gusto hacia su sonoridad, y a la necesidad de que en un país como este no se llame como yo ni como su abuelo, una losa para sus hombros, supongo que es verdad que además del homenaje al suelo donde sus padres se conocieron, el nombre de mi hijo
(Emiliano, por Zapata el revolucionario mexicano) responde a una ineludible visión del mundo, y a una especie de mensaje sobre la compleja tarea de su propia independencia personal a construir, sobre todo en estos lares.
A veces sus padres (es decir: nosotros) nos preguntamos si este es el sitio adecuado para que un niño crezca. La única respuesta posible es que siempre y cuando lo haga a contra corriente, tendrá sentido que lo haga aquí, un espacio mayormente hostil a nuestros valores y prioridades, tan cerca de plasticolandia y las carreras de marketing y tan lejos del pensamiento y las facultades de literatura.
Por lo pronto, para nuestro asombro, él se ha acostumbrado a llamarle trabajo al juego. Así, cuando él dice “voy a trabajar”, lo que quiere decir, o lo que normalmente diría otra persona, es “voy a jugar”. Ha aprehendido, otra vez sin querer queriendo, que el juego es algo serio, seguramente por culpa de la profesión de sus padres, que de tanto decirle “bueno, nos vamos al trabajo”, y luego ir a ver el fruto de ese arduo rigor cotidiano, él se ha enseñado, como dicen por acá, a tergiversar y confundir los términos establecidos. Una costumbre sana.
Como todos los niños, ha hecho mucho teatro desde muy pequeño sin darse cuenta. Pero también lo ha hecho y lo hace con plena conciencia, por habernos visto y acompañado ya a tantos países, festivales y temporadas, que a veces pensamos que de grande tendrá tan saldada esta necesidad de exposición y transformación lúdica y lúcida, que en una de esas nos sale contador público. A diferencia de lo que la mayoría de nuestros tíos, hermanas y abuelos hizo con nosotros, su elección de vida no constituirá una tragedia. En el fondo, a fin de cuentas, se trata simplemente de que sea una buena persona.
Mientras tanto, acabamos de acudir al estreno de su primera presentación pública, dentro de la fiesta de navidad de su jardín de infantes, en la que asumió el rol del Capitán Garfio. Nosotros no creemos ni en la navidad ni en Walt Disney, pero del mismo modo en que en lugar de sentir orgullo –que supone jerarquías bastante nefastas– nos inclinamos a sentir admiración y asombro, recordamos nuestra propia historia, tan llena de Bugs Bunnys y Marianelas, y decimos: que sea feliz y que crezca.
Disculpen que en estas fechas, odiosas por un lado, porque se incrementan exponencialmente el estrés, la competencia salvaje, los falsos compromisos sociales y los pedorros discursos oficiales y falsetas de la Iglesia y los políticos sobre la paz y la armonía, yo haya abusado de este espacio para rescatar, sin embargo, lo que al parecer subyace debajo de todo este frenético consumismo: la profunda necesidad de expresar nuestros más importantes afectos. El consumo es como las pizzas o los helados de chocolate: por más que nos atasquemos, por esa vía nuestro vacío nunca será colmado.
Citando a mi pequeño maestro, al mismo tiempo mi pequeño saltamontes: ¡qué vivan los niños, qué viva Papa Noel, qué viva Guayaquil, y qué viva México, cabrones!

2 comentarios:

  1. no comentaré el artículo porque lo hemos hecho a lo largo de la tarde.
    El video? un ladrillazo directo al corazón. Aprovechemos hoy que nos hace chócale, guiño de ojo y beso volado a petición. Yo vivo con una escolar que ni fingiendo ataque al corazón que solo se cura con un beso, suelta uno!
    Viva la Franca! viva el amor!

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  2. Adorada nieta Franca, cada gracia a medida que vas creciendo nos alegra el corazòn, gracias a la tecnologìa podemos disfrutar de tu crecimiento, claro que lo màs importante de poder "apapacharte" nos apena el no tenerte cerca, pero sabiendo que estàs felìz y que creces cada segundo siendo la felicidad de tus papitos y la nuestra es para decir diariamente: "gracias Señor y sigue bendicièndola".
    La semana pasada jugamos al "cuquito" por skype, increìble la emociòn que sentì de poder hacerlo casi en vivo y en directo, solo me quedè con las ganas de comerte a besos! Ya nos desquitarèmos cuando podamos estar juntas mi bebè adorada. Te queremos y extrañamos siempre.
    La ouma y el oupa!

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"Calla si lo que tienes que decir no es más bello que el silencio" (proverbio árabe): la idea es que esto le sirva a la guagua luego...