Lilypie Second Birthday tickers
Mostrando entradas con la etiqueta escuela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escuela. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de febrero de 2012

Metiéndose el mundo al bolsillo: lecciones tempranas...

Este mes me pasó repetidas veces y no lo quiero olvidar nunca, por eso lo escribo.

Después de la noche informativa para padres de familia, una mamá se acercó a mí en el parqueadero preguntando si yo era la mamá de Franca.
Sólo tener oportunidad de responder afirmativente esa pregunta me llena de orgullo, pero mi sonrisa creció al doble cuando Nelia me explicó que su hija Yulia sólo habla de su amiga Franca y que lo que más quiere es que estés presente en su fiesta de cumpleaños #3. Si bien es temprano aún para que los niños tengan amigos favoritos, me parece muy decidor de tu carácter que ya tengas pegue con tus compañeritos.

Unos días después te dejé en tu aula y a la salida me detuvo la directora. Quería compartirme la siguiente anécdota: "This morning a mom from the green group asked me who is a little girl named Franca. She said her son, Joshua, wouldn't stop going on and on about Franca at all times and she wanted to spot who she was". Emocionada le conté que yo recordaba con cariño a mis mejores amigas de cada época en mi vida, pero que mi memoria era de los 5 años en adelante, no antes, y que ver la influencia de Franca en otros niños desde tan temprano me conmovía mucho. Su respuesta fue contundente: "with her personality you'll get this a lot during her life, so get used to it".

Y para rematar mi felicidad, 3 profesoras ratificándome que eres todo lo especial que yo se que eres (pero que no es puro delirio materno sino verdad).
La de música, Rosemary, me dio cita para enseñarme cómo jugar y estimularte en tus destrezas de ritmo y melodía: "Franca can do what most kids at her age can't in coordination, she's very clever and enjoys music thoroughly" dijo sentada al piano contigo mientras te mostraba cómo poner la manito abierta como pata de gato en las teclas.
Luego me dieron la posibilidad de ponerte en clase de cerámica, pero siendo la más pequeña de tu grupo pensé que necesitabas una evaluación primero; después de la primera sesión Susan me llamó y dijo: "Franca is soooooo cute! Absolutely no problem in going out of the class to the lapa with me even though it was her first time and she worked beautifully" -una semana después me llegó la impresión de tu mano en un corazón por san valentín cuya tarjetita dice "There used to be so many of my fingertips to see on furniture + walls + things from sticky grubby me./ But if you stop and think a while you'll see me growing fast. Those little hand prints disappear, you can't bring back what's past./ So here's a small reminder to keep, not wipe away, of tiny hands + how they looked to make you smile each day!" y lloré a moco tendido.
Finalmente tuvimos la entrevista con tus profesoras de aula. Erbie y Beauty, que nos dieron un recorrido verbal por tu cotidianeidad en la escuelita: ¡cuánta alegría envuelves chiquitita nuestra! ¡Gracias por llevarnos de tu mano hacia lo que importa de verdad!

viernes, 21 de octubre de 2011

Detrás de un instante fotográfico hay siempre una historia (o muchas)...

Yo colecciono con cariño todas mis fotos escolares, que venían en una carpetita con la toma individual y la grupal. Algunas caras desaparecían anualmente pero la mayoría permanecían siempre las mismas, con más edad cada vez.
Como muchas cosas en mi vida desde que tú llegaste, apenas este año cuando anunciaron las fechas de la foto, profundicé en cúan diferente sería esa cronología visual para tí: el país de tu nacimiento, Sudáfrica, nos albergará por un tiempo determinado por el trabajo del Juano y luego seguiremos un camino que no sabemos a dónde nos llevará. Quién sabe si te vuelvas a encontrar con tus primeros amigos o regreses a la tierra de tus orígenes.
Por eso, tu primera escuela, tus primeras profesoras y tu primer grupo de compañeros serán gente tan especial en un recuerdo vívido para mí y quizá medio subconciente para tí. Te llevé a la escuelita ese día con el vestido y el cintillo regalados por la Tía abuela Chabela con tanta ilusión de verte preciosa, y puesta mis zapatos de infancia que la Ouma Julia guardó cariñosamente 33 años hasta que tú los puedas usar.
Cuando los llevé al zapatero para cambiarles la suela, el señor me miró con una sonrisa sorprendida por largo rato y una clienta viejita que esperaba su turno comentó "that is so beautiful!". El día que debía retirarlos no encontraba el recibo pero fui con la certeza que no habrían otros zapatos iguales para que el personal me recuerde: fue hermoso que ni bien empecé la historia de cuál fue el servicio que solicité, quien me atendía me interrumpió y dijo "I remember perfectly: your mom kept your shoes so that your daughter can use them some day and now they are being fixed, that is something very special!" mientras me los entregaba lustrados y brillantes como su sonrisa. Estos son los momentos de conexión humana que nos regala la vida pequeñita mía, esos que me ponen los ojos vidriosos de alegría que no sólo disfruto yo sino quienes se cruzan en nuestro camino, como el zapatero.
Es una lástima que ese día tu profesora Grace no asistió a clase, única vez en el año que se ausentó por un tema personal, y no consta en la foto. Le guardo mucho cariño porque ella fue a quien le entregué la posta de ser quien te enseñe en un sistema escolarizado una vez que salieras de casa a un nuevo ambiente. De voz ecuánime y mirada gentil, de gestos honestos, compasivos pero no condescendientes, asistir a su clase una mañana me convenció para ponerte en esa guardería.
Ella es la única docente negra de la escuelita: el color de una persona no es relevante en sí mismo, pero en este caso canalizó ciertas cosas como por ejemplo el hecho de que aprendas una canción en Tswana que convoca a los niños a venir a la escuela con una campana: "Bana base kolo (x2) ethlán sekoló (x2) utla sipi yala (x2) din dong belelé (x2) -yo tuve que pedir que me la escriban para cantar contigo, porque cuando lo intenté así de oídas me corregiste diciendo que así no era...-. También marcó una diferencia contundente en una situación extrema. Una mañana me encontré con tráfico inusual una cuadra antes de llegar a tu escuelita. Se acercó a mi ventana una vecina de la zona a informar que debíamos tomar una ruta alterna, pero te vió en el asiento trasero y corrigió diciendo que si ibas a la escuelita que deberíamos estacionar y entrar por la puerta lateral ya que la policía había acordonado la escena de un crimen sucedido frente a la puerta principal del establecimiento. Aturdida de incredulidad seguí sus instrucciones y traté de hacer nuestra rutina como si nada; mientras entrábamos a las instalaciones pregunté en voz baja por lo sucedido. Aunque el personal manejó con bajo perfil la truculencia de la historia -mamá víctima de sicariato por disputa doméstica de divorcio- todas estaban visiblemente afectadas por lo que había pasado. A cada paso que daba camino a tu aula me debatía entre dejarte ahí o llevarte de regreso a casa, pero cuando lo conversé con Grace noté cuán en control estaba ella de sí misma y del ambiente es su clase donde todo iba de lo más normal. Con una lógica alejada de todo atisbo de luto, me explicó que si bien la situación era triste no era un caso delincuencial común sino un ataque personal, que por lo tanto la escuela no era blanco de nada y que toda la mañana estarían rodeados de policías hasta que cumplan con su deber. En este país la gente negra lidia con la muerte todo el tiempo y quizá sea un tema cultural difícil de entender para quien lo ve desde fuera, pero no hay ese lamento de luto que se manifieste notoriamente al menos. Así que ese día tu profesora en realidad era mejor compañía adulta para tí que yo misma que quedé enferma con este cuadro que parecía sacado de una película de horror y me afectó mucho porque un niño de tan sólo 4 años, Benjamin, perdió a su mamá por la ceguera de la violencia egoísta: el mundo muchas veces es un lugar incomprensible y torcido, pero la fuerza de seres de luz como tú curan al planeta y le dan esperanza a la especie.
En fin, volviendo al tema de la foto en sí misma, salió tan bonita que decidimos sería el regalo de navidad en diciembre para los abuelos, los oupas y las tías.
Para la memoria, los nombres de la foto grupal que es el vivo ejemplo de la multiculturalidad de Sudáfrica: de abajo hacia arriba y de izquierda a derecha.
Primera fila:
1. Anton Janse van Rensburg
2. Jayden Lilley
3. Anastaisia Brousali
4. Kayleigh Thiele
5. Noah Castro

Segunda fila:
6. Hlumelo Gxoyiya
7. Franca Navarro
8. Henry Whitlock
9. Anna Pannousis
10. Joshua Greyvenstein
11. Alex du Preez
12. Enzo Thompson
13. Nathan Kamago

Tercera fila:
-Asistente del área de actividades sensoriales con agua, Mary-.
14. Jonathan Rutembasa
15. Yulia Suzuki
16. Tawana Gandhi
17. Erin Gardiner
-Asistente del grupo amarillo (edad de 18 meses a 3 años) Dora.