Lilypie Second Birthday tickers
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jueves, 28 de julio de 2011

MES 23. DESTETE: FINAL DE UN CAPÍTULO FELIZ

Mi chulpi hermosa:

Una mañana de hace un par de semanas, después de ducharme, tuvimos la siguiente conversación:

      Tú- mami Franca want drink tetitas.
      Yo- my little weasel, there's no more milk in mami's tetitas, you've drank for 2 years so now there's nothing; the tetitas are tired. But it doesn't matter because we can always be close laying down together, hugging a lot and you can even kiss and hold them, but no more drinking.
      Tú- Franca loves tetitas (apretándose fuertemente contra mi pecho y hablando en tono dulce de mimos mientras acaricia a quienes fueron su alimento, consuelo, escudo y hermanas durante 2 años).

Tuve que tragar grueso y sonreír. Supe que éste es el primero de muchos fines de capítulo en los que tu crecimiento es evidente: aprendes a conjugar en la primera persona del singular y dejas atrás a la primera del plural: hasta ahora eramos ambas una sola compartiendo cabeza y corazón. No más. Recuerdo que el sentido de darles alas a los hijos es que aprendan a volar, pero a la madre lo que le queda es un cocktail de nostalgia por la etapa superada y orgullo por la conquista de la que empieza.

Hoy cuento los últimos metros de un camino que, no por tener final feliz, haya seguido esa tónica siempre. El inicio del destete lo discutimos como pareja el Juano y yo desde que cumpliste un año y tu rutina incluía lactar 4 veces diarias. Poder tener un par de horas que fuesen mías personales -después de no desconectarme de tí nunca durante los primeros 12 meses- implicaba quitarte la toma de la noche, cuando es tiempo de papá y Franca: no fue taaaan complicado porque si bien protestaste, el Juano supo manejar la transición jugar-ducharse-cenar y dormirse sin mucha intervención materna. Claro, tú supiste compensar durante el día ese pequeño desplazamiento de tu lugar favorito en el mundo. El siguiente paso fue quitarte la primera de la mañana, para lo cual el clima pretoriano contribuyó crucialmente: te despertabas a las 5h30 pero ya había luz y temperatura agradable dentro de casa: iniciábamos el día ya con actividades para distraerte del modus operandi previo en el cual te metíamos a la cama con nosotros para poder descansar un ratito más y obvio, ahí tú te enchufabas a mí. Quedaron entonces solamente 2 tomas diarias para las siestas de media mañana y media tarde.

El cuadro del primer semestre del 2011 era así: a las 11 a.m. llegaba el cansancio y con él tu lloradera intensa, ya no sólo con una razón detrás sino con un propósito. El problema era que aunque te durmieras, apenas te dejaba en la cama el berreo era extremo ¡y no hay forma de moverse libremente con una niña de 10, 77 kg y 79 cms. en los brazos! Cargar contigo una hora mientras intentaba tener listo el almuerzo no era lo más sano ni para mi espalda, ni para mi ánimo. Como advirtieron los libros sobre "toddlers", dejaste de dormir por las tardes pero eso no era motivo para olvidarte de lactar: ahora explorabas el mundo y con cada susto, golpe o disgusto pedías "tetiiiiiita" a gritos para calmarte. Contrario a lo que yo pensé, estas 2 tomas fueron las más tormentosas de reemplazar. Entramos en un ciclo de tú ponerte pegajosísima y nosotros irritables. Hasta que el Juano un día determinó que no podía haber más tetita si la cosa seguía así. La decisión fue tajante y de aplicación inmediata.

Ambas lo sentimos: mientras tú clamabas "mami come here, tetiiiita please" yo me sentía miserablemente culpable, y ni se diga tu pobre papi que debía bancarse mi cara de angustia, tus alaridos en la oreja y el peso de ser quien hace lo necesario para movernos hacia adelante, aunque duela. Esa semana fue dramática: finalmente te dormías resollando la hora completa de siesta, colorada e hinchada de tanto llanto. Tu comportamiento pasó a ser muy vulnerable conmigo -querías estar cargada todo el tiempo- y abiertamente resentido con el Juano -no más besos ni abrazos, ni solicitados, peor espontáneos-. La siguiente semana, principios de mayo y de invierno en el hemisferio sur del planeta, decidí suavizar un poco la medida sin desviarnos del proceso: papá también había pedido que empieces a ir a la guardería (ver entrada previa, mes 22). Seguías despertándote a las 5h30 pero hasta una hora después la oscuridad y el frío nos envolvían, así que para que no sientas el destete como un desarraigo punitivo, yo te volvía a meter junto a mí en la cama en ese abrazo solo nuestro mientras el papi se iba a correr desde tempranísimo: a estas alturas del partido ya era un acto 100% de alimento para tu alma más que para tu cuerpo. Al poco rato te incorporabas diciendo "finish! Franca want banana" o "want school". La idea era darte seguridad para arrancar la jornada y que luego ya sigas sin el refuerzo emotivo de la lactancia, que fue tomando formas de sesiones de cocina juntas, de hacer formas con plastilina los 3 o saltar en el trampolín del jardín con el papi.

Finalmente, a 2 semanas de tu segundo cumpleaños, has dejado de lactar. En vez, metes tu mano juguetona en mi blusa y te ríes pícara diciéndoles algún cariño a las que llamas "my tetitas".
Ahora, que eres una pequeña niña de 13 kg. y 83 cm. y ya no la bebé de hasta hace poco, empezamos una siguiente etapa que espero nos dure toda la vida: la de abrazarnos llenas de amor y pereza como esta mamá gata abraza a su cría. Te amo por siempre, Mamá.

martes, 3 de agosto de 2010

¡TU PRIMER CUMPLEAÑO!

Mi pequeña sabandija: hoy ha sido un día hermoso. Recordar paso a paso según el avance de las manecillas del reloj la labor de parto de 13 horas, el momento de meter al auto la maleta lista con 2 semanas de anterioridad, tu llegada trayéndonos luz infinita, nuestras primeras jornadas que parecían confundirse unas con otras sin un margen claro de dónde empezaban y dónde terminaban. Cada día nos has enseñado algo diferente y valioso bebé sen sei. Gracias por estas primeras 365 lecciones que nos han enseñado a ser tu papá y mamá respectivamente.

Hasta ayer tenía una nostalgia galopante por los meses pasados que ahora dejan de definir tu crecimiento para transformarse en años: es irónico que, a pesar de evidenciar tu desarrollo diariamente, la inminencia de tu primer año me cayera de sorpresa. Es en realidad una relación de tiempo dual e inversa, y francamente surrealista. Pero hoy al ver tu sonrisa en la mañana, tu curiosidad por los regalitos que evidencian tus intereses actuales (laptop de juguete y traje de baño de Dora la Exploradora) de pronto pudo más la ilusión de hornearte un pastel de zanahoria con cubierta de queso crema y así practicar para el día de la fiestita que te estamos organizando: lo llevamos a tu clase de natación y lo compartimos con todos que te cantaron 'happy birthday'.

Tuve ánimo de preparar un almuerzo especial para festejarte, con lomo de cerdo horneado en salsa de tamarindo, arroz al curry y ensalada de espinaca con queso feta, pimientos morrones, frutillas y granadas, vino y jugo de naranja recién exprimido. Se nos unió nuestra amiga Claire Bowie cargada de regalos especiales para tí y pasamos la tarde en el jardín porque el clima por fin está agradable de nuevo y pudiste hacer el intento con la vela al más puro estilo pic nic. El oupa Pico y la ouma Julia así como la abuela Paquita, los tíos Pico, Vero y Andy con el primo Sebastián estuvieron pendientes del skype, y no podían faltar las tías abuelas Vicky y Chabe que no se pierden a la distancia cada movimiento tuyo: todos para cantarte esta vez en español el 'cumpleaños feliz' y verte con un hermoso vestidito de verano que estrenaste hoy, enviado por mi amiga Lolita de Baca. No te duró mucho el 'look' porque le entraste con fe y alegría al pastel (primer permiso para darte gusto con el azúcar, sólo en este día especial). Tus puñitos embarrados del baño de colores del pastel y la lluvia de sus pedazos que caían de esas retroexcavadores en que se convirtieron tus manos, te dejaron hecha una porquería pero feliz y satisfecha con tu primer pastel propio mi pochonga.

Terminamos el día con un gran gesto de nuestra vecina Tally que vino a enseñarme a cocinar su famoso Madras Curry para cerrar el gran día: resulta que una puede mezclar las especias y crear tu propio curry en vez de comprarlo hecho. Cuando finalmente te dormiste me dieron ganas de llorar porque fue como terminar un libro buenísimo que quieres que te dure por siempre. Entonces ella me abrazó explicándome que los hijos se ponen mejores cada año y que si tú eres adorable ahora, lo que se viene es simplemente espectacular. Entonces de nuevo sonreí porque comprendí que lo que se cerró hoy, martes 3 de agosto del 2010 es un capítulo de un libro que, efectivamemente, es eterno. Y que mejor aún, escribimos juntos en familia día a día.

¡Feliz primer cumple año pettite! ¡Que tu cuerpito llegue a ser una milésima parte del tamaño que se necesita para contener toda la grandeza que llevas dentro desde que te concebimos! ¡Y desde mañana, de vuelta a una dieta sana y balanceada, chao azúcar! Te amo, Mamá.

martes, 11 de agosto de 2009

El primer grito de independencia

Franca nació en su semana 41 de gestación por parto normal el 3 de agosto del 2009 a las 13h35 en Pretoria, Sudáfrica. Pesó 3.3 kg., midió 50 cms. y tenía los ojos bien abiertos al conocernos.
Al tercer día salimos del hospital emocionados de haber llegado 2 adoloridos y salir 3 dichosos.
Yo lloraba por afuera, Juano por adentro con el agridulce de su primer hito de crecimiento; llevarla a casa y entrar por la puerta principal de un hogar listo para recibirnos con un nuevo sentido en la vida, así de pronto después de 9 meses de gestación y 13 horas 1/2 de labor de parto. La bichita, como le dice mi hermano Pico, cumplió una semana justamente mientras Ecuador celebraba el bicentenario de independencia del país, que debido a un feriado por estas tierras, papá conmemoró hoy oficialmente en nombre de la Embajada: su primera salida social para hacer las delicias de los presentes. Al final del evento en el cambio de pañal, Franca manifestó su primera declaración de independencia zafándose de los restos de cordón umbilical y estrenando ombligo mientras yo también he recuperado ya el mío, no sin cierta nostalgia por mi pancita de luna llena.

martes, 21 de abril de 2009

Cortocircuito maternal...

Hoy fuimos al hospital a conocer el ala materna: me gustó el concepto arquitectónico del semióvalo donde al centro está la sala neonatal como si fuese el útero; y a los costados en el sentido de las trompas de falopio, por una parte las salas de preparación para cada etapa de la labor incluyendo el parto normal y el quirófano para la cesárea en caso de intervención, por otra las habitaciones. Sin embargo de la amabilidad de la administradora del área y de tener a mi Juano sosteniéndome la mano, terminé el tour nerviosita al borde de la lágrima...

Me problematiza la idea de llegar con mi pancita sintiéndome en relativo control de cómo debo cuidar a la Franca y salir 3 días después del parto con un "paquetito" del que no tengo la menor idea cómo mantener tan bien como hasta ahora mientras vive en mí, a pesar de las lecturas, el curso prenatal, los consejos, etc. Habrá que sobrellevar el miedo del proceso porque el resultado es más que hermoso: ser mamá asusta en la vida real, y esto apenas empieza...

Regresamos a casa donde Johanna, la señora africana que hemos contratado para los quehaceres domésticos, me dio la tranquilidad que solo puede venir de una madre: sopita casera y un escrito que su hija Virginia le dio para mantenerse fuerte: lo lleva pegado a su documento de identidad para vivirlo a diario. He decidido tomarlo como una señal motivadora: al fin y al cabo, el Juano me recordó que después de una caminata infernal por la selva con los Huairasinchis, demoré 10 horas en llegar al punto de dolor cuando lloré. Así que estando juntos en esto, seré valiente (o al menos intentaré).

Life is a puzzle, solve it.
Life is a game, play it.
Life is a question, answer it.
Life is a road, take it.
Life is a diary, fill it.
Life is an ice cream, enjoy it!
Life is an adventure, experience it.
Life is a poem, read it.
Life is life, live it.