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martes, 27 de octubre de 2009

Para mi ahijada Dani (2): "de citas citables en mi bandeja de entrada"


Querida Dani:

Estoy muy contenta de que te haya ido excelente en tus pruebas para empezar a asistir a la escuela. Tienes 2 opciones (como siempre dice tu papi), para darte el lujo de escoger. Me encanta ría que vayas a mi colegio, aunque estoy segura que la decisión que tomen será lo mejor para tí por ahora. ¡Buenos augurios para tí pequeña aprendiz, pequeña maestra!

Cuando estudio, generalmente, una parte de mi está tan ávida por participar activamente. Lo mío es la comunicación, en todas sus variantes. Contrario a un primer impulso por hablar -muy humano y por lo tanto teñido de imperfección-, la verdadera comunicación y el estudio -visto como un intercambio de mensajes- consisten en escuchar el doble de lo que vamos a decir. Para ello tenemos dos orejas mientras sólo una boca.

También como una forma de comunicación está la literatura. Este interés trajo a mi vida un profesor, un maestro, un tutor -todas ellas parecidas pero no iguales palabrejas-. Por estas vueltas de la existencia, ya que acordamos en la carta anterior que no hay coincidencias así de gratis, resulta que este hombre, Raúl Vallejo, actualmente es mi jefe. Entre sus labores de Ministro de Educación se ha dado un tiempo amanecido, seguramente como el que me acompaña este momento que te escribo, para guiar mi aprendizaje más allá de la rigurosidad que implica un nuevo reto. Es necesario y enriquecedor tener una luz de distinto tono para iluminar lo que una tiene servido frente, de ahí que extraigo este pedacito:

"Ser de nuevo estudiante es como la canción de Violeta Parra popularizada por la voz de Mercedes Sosa: "volver a los 17 después de vivir un siglo es como descifrar signos sin ser sabio competente..." es una sensación que nos vuelve a una época en el que el mundo parecía quedar tan lejos, como dice Susanita, su alter ego! es, tal vez, como uno de esos renacimientos, aunque, usted, con toda su terrenalidad a cuestas, ha de intentar tomar las cosas desde su lado práctico y al diablo romanticismos del siglo xix que ya de por si es un siglo viejo! y el lado práctico es sacarle provecho profesional a los estudios para aumentar las posibilidades curriculares... lo que no tiene nada de malo siempre y cuando no se olvide que vive en una de las ciudades más bonitas de los USA, lo cual es una bendición en un país de pequeñas ciudades feas atravesadas por un KFC, Domino's Pizza y JCPenny... volver a ser estudiante, sentirse estudiante puede ser una experiencia de purificación más aún se se camina velozmente hacia la treintena (digo, después del 10 de febrero)".

Soy parte de un taller literario de escritura creativa, bajo la tutela de quien ya te presenté en el párrafo anterior. U
na de mis compañeras, Carol Murillo, es socióloga y analista política, además de poeta. Otro ejemplo de la diversidad de maravillas que uno puede encontrar en una misma persona, que cuando se cruza por el camino, es como sacarse la lotería. También da clases y me pareció rico compartirte algo que escribió en un periódico recientemente, ya que estamos hablando de educación no formal. "Es fin de semestre y la mayoría de alumnos está relajada, suelta. Otros aún llenos de angustia; las notas los aterran, saberse calificados, sometidos al hilo conductor de un profesor que desconoce sus pericias o sus otras habilidades. Es triste. La evaluación consiste en el criterio cruel de la formalidad educativa. Y la memoria, su aliada atávica… No se debe estudiar así. No se debe enseñar así. El estudio, ese modo de acercarse al conocimiento que otros han abierto para nosotros, ha de ser un suceso, un pasaje de fascinaciones. Estudiar ha de ser descubrir cómo nos relacionamos con el conocimiento, y cómo ése conocimiento se despliega en cada uno de nuestros actos. El estudio puede ser distinto si se vislumbra que estudiar es, siempre, el hallazgo del mundo, el eterno ensayo del hombre, la revelación de los sentidos".

Ahora estoy en un mismo continente pero en un mundo distinto al mío. Aprendo tambien fuera del aula. De todo proceso grupal es importante la voz disidente: al tomar una decisión se deben analizar todas las posibilidades, para escoger sabiendo lo que uno está dejando de lado. Si todos están de acuerdo con el líder, pueden realmente complicar una situación en vez de resolverla. Todos tendemos a enfocarnos mucho en la eficiencia: "get things done" como dicen por ahí. Entonces nos rodeamos de gente que piensa como nosotros y que nos dará la razón sobre toda decisión o comentario que hagamos. Así el avance es muy rápido por este sendero, nos estaremos perdiendo lecciones valiosas y práctica de habilidades como la paciencia, la escucha activa, el análisis objetivo, la empatía, etc. Todas esas cosas que nos sacan de nuestra zona de confort, que nos cuestan más trabajo hacer. Por ejemplo, un líder debe incluir en su equipo de trabajo alguien que piense completamente distinto al resto, de forma tal que cuestione y proponga desde ángulos nuevos para una situación que todos los demás pueden ver desde una misma visión compartida. A esas experiencias hay que lanzarse.

Te podría contar lo que discutimos con los profesores acá desde visiones nacionales, o lo que cuesta consensuar un trabajo de equipo entre personal con opiniones fuertes y perfiles altos. Pero creo que, aunque no se me da bien esto de hablarle a una niña de 4 años como para que lo entienda ahora, prefiero compartirte un ejemplo más didáctico: a mis 29 años esta es la primera vez que estoy viviendo temperaturas bajo 0ºC, lo cual, temblando y vestida como esquimal, me ha permitido conocer nuevos estados del agua, aparte del líquido. Pero cuando digo conocer me refiero a la verdadera inmersión de quien se anima a aprender a esquiar sobre nieve y a patinar sobre hielo. Realmente, esto es casi un decir, porque más tiempo pasa una en el piso después de las caídas o agarrada del filo de la pista con niños de tu edad rebasándo, que propiamente esquiando o patinando para cada caso. Me divertí muchísimo, a pesar del miedo y los golpes durante, de la vergüenza y el cansancio después de la experiencia (adjunto foto con mi amiga Ma. José -
der.- y su amiga Nancy - izq.- que se convirtió en mi instructora para la pista de sky). Básicamente la clave para salvarse cuando uno va a intentar bajar una pendiente montañosa tiene que tener 3 cosas en mente: pizza, french fries (papas fritas) y una canción de infancia, de esas que uno escucha cuando va en carrusel. Empiezo por explicar entonces lo fundamental que es mantener las cosas sencillas cuando la tarea se pone difícil: para deslizarse una pone los esquíes paralelos (como papas fritas). A los poco segundos, una empieza a ganar velocidad sin tener la menor idea de cómo curvar o manejarse con alguna pizca de dignidad. Entonces escuché a Nancy gritar (aún por encima de mis propios gritos) ¡¡¡pizza!!! Ahí una mete las puntas de los esquíes hacia adentro y forma un pedazo de pizza con el ángulo, por eso el nombre. Viene un pequeño dolor en las rodillas, disminuye la velocidad, tuerces la dirección y luego frenas con todo el cuerpo rodando por el costado de la colina, seguido de un pequeño dolor en el amor propio y el resto del cuerpo, particularmente en el estómago y la mandíbula por el ataque de risa. Se supone que para no entrar en panico una canta dentro de su cabeza la cancioncita infantil para reconfortarse y dejar de pensar en cuán rápido se acercan los árboles del filo de la pista, directo a mi nariz. Así que una hora después una se da cuenta de las lecciones que esperan que decidamos hacer algo distinto. Y esa es una gran lección para aplicar cada momento del día, por toda la vida.

Un beso, MaFe.

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