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martes, 22 de noviembre de 2011

4o Piso - La Tercera Decada 1991 - 2000

En los noventa me encontre conmigo... y los suenios empezaron a cuajarse...


1991.     Desganado y sin rumbo tampoco este año fui de vacaciones con los abuelos ni a la playa ni al exterior. La excusa que encontré fueron los exámenes de ingreso para Administración a la PUCE (¡sí! ¡Otra vez!), economía en la Central, Ingeniería Comercial en la Politécnica del Ejercito y Administracion en la USFQ. Luego de rajarme estudiando dos meses no pase el examen de la PUCE, aborte la opción de la Central luego de 5 clases en una semana que fueron interrumpidas por los Chinos y los Cabezones para arengarnos por una “patria más libre y revolucionaria”, descartar la ESPE porque se mudaban al campus a mas de una hora en bus a San Rafael. En esa incertidumbre me quedó la USFQ que, además de costosa por ser privada y nueva, poco se sabía y esperaba de ella sobretodo porque no era aun reconocida como universidad. Fue después de una conversación con la tía Pata Troya (mama de la Tita) ya que los abuelitos no estaban en el país, que decidí lanzarme a la USFQ…
1992.     ¡Fue la mejor decisión que había tomado en años! Me encontré con un espacio donde los profesores hablaban contigo, te escuchaban, te dejaban ser crítico, pero sobretodo te dejaban ser tu…  De repente veía un mundo vertical en lugar de horizontal con paredes traslucidas y espacios amplios en lugar de compartimentos obscuros donde cada uno te quería imponer su mundo como fue en la PUCE, CENTRAL o ESPE. Pero además fue mi ventana para redescubrir el placer de viajar…  los desafíos de aprender y el gusto por descubrir autores, mundos y gente nueva. Destrozado porque una enamorada me había dejado a cambio de un programa de intercambio en Suiza, termine encontrando un programa de inglés como parte de mis estudios en Swansea, Gales en el Reino Unido a través de la Universidad de Carolina del Norte… ¡en el otro lado del charco! Así pase mis primeros ocho meses en Europa, comiendo fish n’chips, aprendiendo inglés entre españoles, trabajando de mesero ahorrando hasta el último centavo, y enfrentando las primeras experiencias de sexo, drogas y rock n’roll… Después de Swansea no volví a parar de trotamundos… el próximo año cumplo 20 años viajando por más de 40 países y 200 ciudades…
1993.     Si la USFQ me dejo creer en mí mismo y encontrar gente que cree en ti sin conocerte también me ayudó a descubrir cuanto me gustaba la lectura, me atraían las ciencias sociales y que hacer política vale la pena…
1994.     Me gradué y el mejor premio que pude recibir fue una beca para participar en el Ship for the World Youth como parte de la delegación ecuatoriana con quienes compartimos con otros 300 jóvenes entre 20 y 30 años de 18 países la experiencia de crear un mundo y sus reglas mientras flotábamos en el Océano Pacífico desde Tokio a Hawái pasando por Brisbane en Australia, Papeete y Tahití en Fidji, Guayaquil en Ecuador, y Acapulco en Mexico.  Este tiempo en alta mar me marco la vida… me dejo amigos entrañables, sensaciones y sentimientos que han perdurando en la vida transformándose en alegrías y recuerdos de momentos intensamente vividos y tatuados en la piel.
1995.     ¡Estudie para ser banquero! ¡Soñaba en ser un joven amasando una fortuna desenfrenada, vistiendo ternos Canalli y corbatas de seda! ¡Trabajando el City o en el Popular! Pero durante mi viaje al Japón el Ecuador entro en guerra con el Perú y como resultado la economía del país se desbancó. Por cuatro meses insistentemente busque trabajo en todos los banco del país. Todos me dieron largas para finalmente responderme que no habían plazas: el sistema financiero esta colapsado por la guerra. Tuve una sola propuesta para administrar la oficina regional  de una ONG internacional cuya sede para América del sur estaba en Quito, la UICN – The World Conservation Union. No solo que esta experiencia me cambio el rumbo de mi vida profesional hacia lo no gubernamental y sin fines de lucro sino que además me inculcó un principio fundamental que rige mi vida: la naturaleza sin el hombre puede vivir, pero el hombre sin ella no. No hay plan B. Hay que cuidar lo que tenemos.
1996.     De la UICN pase a Madrid. Me gane una beca para hacer una maestría en Administracion de Empresas y saque mi segundo crédito en el IECE para viajar. Compartí esta época con dos colombianos maravillosos Carli y Tere con quienes nos topamos con la disyuntiva los viernes de “salir de marcha” o “leer los casos”. ¡Las dos opciones juntas eran incompatibles! ¡Maldita escuela de negocios! ¡Maldita beca! ¡Siempre ganaban los casos! Sin embargo, lo no gubernamental, lo no lucrativo, lo ambiental, lo comunitario, lo social… materias y temas que la maestría en esas épocas consideraba un gasto y no inversión de las empresas eran inapropiadas para el pensum de estudios y para mi eran un vacio grandísimo que no supieron llenar nunca a lo largo del programa…
1997.     Para suplir este vacío conseguí que las prácticas profesionales sean en Ginebra, apoyando a quien luego sería mi mentor y amigo, Ricardo Meléndez, a armar una ONG encargada de abordar el tema de desarrollo sostenible en el marco de la Organización Mundial de Comercio. Y desde aquí y con sus ideas… termine viviendo en Mexico en lugar de Madrid para terminar la Maestría… estudiando teoría de juegos y negociaciones que no fueron suficientes para aguantar la arremetida esquizofrénica de una señora mexicana que me cayó a tubazos y saco pistola porque la Flaca y la Lore Baca, con la desquiciada de la Alexandra Cárdenas se parquearon en su puesto mientras me visitaban… a mi no se me ocurrió mejor forma que devolverle el favor que regalarle una planta y una flor de muchos colores dos días después… nunca su pe mas de esta señora… De Mexico volví a Madrid a graduarme y luego a Ginebra para vivir los siguientes tres años con las heridas sanadas pero con cicatrices que tomarían algunos años en desaparecer…
1998.     Ginebra fue el espacio d meditación y reencuentro. Fue el de la esquizofrenia y las alas. El de los experimentos y la buena vida. Con el Roberto Aguilar arme empresa que no funciono. Aprendí francés que de a poco he ido perdiendo. Me desamore de las mujeres. Esquié… salte en parapente… trabaje, farree, viví intensamente…
1999.     El tío Andy se vino a vivir unos meses a estas tierras… aprendió francés… se farreo lo que pudo… estudio lo que pudo… disfruto, disfrutamos… Con el Roberto armamos maletas y nos fuimos para la China… a visitarle al Chino Venegas… recorrimos ese país extraño… nos fuimos de norte a sur… nos metimos en el triangulo de Oro entre China, Tailandia y Laos… aprendimos a cocinar tailandés, farreamos con la mafia china de Kuming, fumamos opio, montamos en elefante y viajamos en canoas de bambú… Festejamos fin de año en Chang Mai… con todo y travesti incluido… rodamos por la selva hasta que el Roberto se fue y yo me quede cortándome el pelo en Luang Prabang y comiendo pescado fermentado en Hongsa en Laos, visitando la tumba de Ho Chi Ming en Hanoi y caminando por los túneles de la guerra  y visitando las galerías de arte en Ho Chi Minh en Vietnam… para finalmente saltar la frontera a “esquivar las minas en Phnom Penh en Cambodia… hay que volver… pekeñas por estos caminos…
2000.     El ICTSD no me daba lo buscaba intelectualmente. Ricardo me recomendó volver a las aulas pero esta vez en USA. Siempre bajo el principio que los “gringos” tienen plata para pagar tu educación. Dicho y hecho. Luego de un largo proceso de aplicación y selección de universidades termine aceptado en el programa de estudios latinoamericanos de la escuela de servicio exterior de Georgetown, Washington DC con una beca completa de la universidad y un préstamo de la OEA. Ricardo de la jugo el todo por el todo… nuevamente creyendo en mi al respaldarme como garante de los pagos de la universidad en caso de que no tenga de donde subsanar los gastos.

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